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Comprar un Barco Nuevo:

lo que ha de saber

Está claro que comprar un barco nuevo, estrenarlo, sentir ese olor a nuevos materiales, y descubrir por primera vez todos sus detalles, ofrece una grata emoción. Disfrutamos contemplando su cubierta totalmente reluciente y nos sentiremos casi emocionados acariciando todos sus acabados y el aspecto impoluto del salón y demás estancias del barco, fabricadas exactamente tal cual lo hemos pedido al firmar la compra.

En un barco nuevo con todos los equipamientos a estrenar, lo normal es olvidarse de importantes gastos de mantenimiento hasta pasados 3 ó 4 años, momento en que debemos empezar a efectuar reparaciones y a cambiar piezas o distintos elementos del barco. En un barco nuevo todo está a punto, salvo instalaciones extras, para cargar provisiones y echarse a la mar, con la seguridad de que no es probable que aparezcan problemas y vicios ocultos de última hora.

Pero en muchos casos no podremos permitirnos el lujo de comprar un barco nuevo, y tendremos que recurrir al mercado de ocasión. La diferencia de precio entre un barco de ocasión de 4 ó 5 años de antigüedad, frente al mismo barco nuevo, puede estar en torno al 30%. La diferencia suele ser quizás mayor, ya que cuando adquirimos el barco nuevo debemos sumar gastos en adquisición de equipo diverso que normalmente conseguiremos con el barco de ocasión al mismo precio, como son los cabos de amarre, defensas, muelles de protección de amarre, equipos de seguridad, electrónica, la auxiliar y su motor, etc… 

Por todo ello, si va apretado de presupuesto, el barco de ocasión puede ser una buena opción, siempre que se ponga en manos de un profesional que le pueda asesorar para evitar malas sorpresas. Si usted no tiene mucho tiempo libre, porque lo dedica a trabajar y ganar dinero, la opción de barco nuevo es la más sensata. Pero sepa que incluso en un barco nuevo se gasta tiempo en mantenimientos y tareas diversas aunque sean de menor importancia. Los aficionados nuevos que adquieren su primer barco, quedan en muchas ocasiones sorprendidos y desconsolados por la cantidad de tareas que tienen que aprender y realizar para mantener todo en correcto orden y funcionamiento.

El mercado de barcos nuevos es muy diferente al de los coches nuevos o al de las casas, básicamente por su pequeño volumen de negocio si lo comparamos con los dos ejemplos anteriores. Mientras que al año se venden decenas de miles de coches, en barcos de más de 10 ó 12 metros estamos hablando de sólo algunos centenares de ventas realizadas cada año, y si ya subimos el listón al de los barcos oceánicos y de muy buena calidad, las cifras bajan a las decenas.

Total, que para tan pocos clientes, y tan pequeña cifra de negocio global (en términos relativos), las administraciones no prestan mucha atención a este mercado, que por ello carece de organismos reguladores de la calidad y certificaciones que los astilleros deban cumplir, seguros de responsabilidad civil, o seguros decenales frente a fallos constructivos, como por ejemplo ocurre con la construcción de viviendas en el mercado inmobiliario.

¿Cómo es posible que haya tantos astilleros para tan reducido número de ventas? A diferencia de la industria de la aviación o la del automóvil, montar una fábrica de barcos empezando con proyectos modestos no requiere terribles inversiones, y prácticamente ningún control por parte de las administraciones. No existe ningún instituto nacional de técnicas navales de embarcaciones de recreo, como a cambio sí existe por ejemplo el INTA para la aviación. Cualquiera puede montar un astillero o un gabinete de diseño naval sin necesidad de certificaciones especiales o realizar depósitos de garantías a ningún organismo oficial. Cada cual campa por sus fueros, lo cual también tiene su parte positiva al hacer que proyectos nuevos y modestos puedan innovar crecer y madurar.

La industria de la náutica de recreo es pequeña y por ello no puede soportar los costes que se exigen a la industria del automóvil. No es posible crear un modelo de cada barco para simplemente someterlo a diversas pruebas y tests con el fin de comprobar el comportamiento que tendrá y poder mejorar aspectos que tendrían que ser corregidos. Las primeras unidades vendidas de cada serie son las que sirven como pruebas y son modificadas según las necesidades a posteriori. En muchos casos el comprador es el que hace las pruebas sin saber nada de ello y de forma "gratis" para el astillero. Es duro, pero así están las cosas, y si el fallo a corregir le sorprende navegando por Gerona el problema será menor, pero como pretenda hacerse verdaderamente a la mar y navegar atravesando el Atlántico…

Si piensa comprar el barco expuesto en un salón náutico porque le ofrecen un descuento especial o le regalan una serie de accesorios, tenga varias cosas en cuenta. La primera de ellas es que por el barco van a pasar muchos cientos de personas toqueteándolo todo y en algunos casos forzando bisagras y otros elementos. Algunos astilleros se ven obligados a trabajar contra reloj en fábrica para poder dejar el barco listo para mostrarlo en la exposición y esto puede repercutir en las calidades de los trabajos, no del todo bien acabados por las prisas de última hora. Tenga en cuenta que comprar el primer barco de una nueva serie no es siempre la mejor idea. Siempre quedan cosas por mejorar en la primera unidad. Deje que otros hagan los tests del barco. Cuando de un barco se han fabricado muchas unidades, se han mejorado muchísimos detalles gracias a los consejos de los primeros armadores.

Desde el punto de vista contractual tampoco hay uniformidad de ningún tipo, y en muchos casos el comprador actúa con demasiada buena fe, pudiendo quedar "pillado" en la operación de compra si el astillero llega a tener problemas financieros. Comparado con el mercado inmobiliario, observamos que no existe ninguna garantía en los pagos contra certificaciones de la construcción, como por ejemplo ocurre en las constructoras inmobiliarias con sus obligadas certificaciones de obra. Conocemos de casos en los que el astillero utiliza los pagos de un nuevo comprador para finalizar la construcción del barco de otro comprador anterior, o astilleros que suben el precio del barco tras firmarse el acuerdo de compra.

 

Manual del buen comprador

No es lo mismo comprar una pequeña cabinada o pesca paseo de 5 ó 6 metros de eslora que un yate de 50 pies en el que habremos de invertir varios cientos de miles de Euros. Si para el primer grupo, la compra es casi tan evidente como ir a un concesionario de coches y comprar cualquier modelo, para los yates y veleros de importancia, debemos tener cuidado en diversos aspectos relacionados con la compra.


- Compare mucho entre diferentes astilleros que ofrezcan productos parecidos, como también lo haría si fuera a comprar un barco de ocasión. Intente localizar a varios compradores que hayan adquirido este mismo modelo. Los astilleros más convencidos de su calidad y transparencia no deberían negarse a ofrecer esta información.

 

- Los chollos no existen. Para saber si un barco está bien de precio compare su precio por Kilo de desplazamiento. Demasiados inexpertos comentan que los barcos cuestan aproximadamente, a tantos euros cada metro de eslora, un disparate ya que sólo puede cumplirse en un rango muy limitado de esloras. Sin embargo tiene mucho sentido hacerse una idea del orden de magnitud del precio del barco, calculando a cuanto sale el kilo de peso, conociendo naturalmente el desplazamiento de la embarcación. Si un barco parecido al que usted busca cuesta por kilo de peso mucho más barato, deberá preguntarse si el ahorro procede de un casco demasiado débil y con menos capas de fibra, peor calidad en sus accesorios, y equipamientos, o por el contrario el ahorro procede de una mano de obra peor pagada lo cual no siempre significará mermas en la calidad final. En cualquier caso, calidades equivalentes de diferentes barcos ofrecen coste por kilo de desplazamiento muy parecidos.

- La seguridad que ofrece un constructor de renombre y asentado en el mercado, debe ser muy considerada. Pero no deje de informarse sobre la marcha de la empresa. A veces los astilleros cambian de manos por problemas financieros. Los  nuevos dueños puede que sigan o no, los niveles de calidad acostumbrados. Importantes marcas del marcado muy conocidas han cambiado en los últimos años de manos, en algunos casos para mejor, y en otros ..no tanto.

- Pedir informes financieros del astillero y también del distribuidor no está de más, y aunque pueden quedar “tapadas” muchas cosas, está claro que si existen demasiadas irregularidades estás quedarán reflejadas. Existen astilleros que cuando las cosas vienen mal dadas, bajan la calidad de sus productos sin que ello suponga un descenso en el precio que el comprador acaba pagando.

Una vez decidida la compra no pida modificaciones del proyecto o nuevos extras ya que estos son pagados muy caros, por no hablar de las modificaciones que a veces puede llegar a ser ruinosas. Además cualquier modificación sobre la distribución "estándar" que ofrece el fabricante no sólo es peligrosa sino que además será cobrada muy cara. Ojo, ya que los astilleros tienen muy bien estudiado todas las dimensiones y quizás al pretender ganar unos centímetros a un camarote, esto puede hacer impracticable el paso al sofá en el salón. Por ello antes de pasar el pedido, considere con espíritu crítico todos los accesorios y necesidades. Pero tenga en cuenta que muchos elementos como la electrónica puede ser perfectamente montados a posteriori por usted mismo o por un profesional instalador, lo cual le puede ahorrar dinero si la entrega del barco es a largo plazo (más de un año), ya que los precios de la electrónica tienden a la baja a bastante velocidad. Además los técnicos instaladores de cada equipo son verdaderos especialistas en su materia, lo cual no se puede decir de todos los oficios de algunos astilleros.

¿Pagar impuesto de matriculación por los accesorios?

Hay algo importante que debemos destacar sobre este particular. Cuando compra todos los accesorios por ejemplo un costoso pack de electrónica, la valoración de todo el equipo quedará incluida en el precio final del astillero, por los que tendrá que pagar el 28% de impuestos sobre esta partida, y no solo el IVA del 16%. El hecho es sumamente injusto, ya que si lo monta a posteriori una vez matriculado, se ahorrará (en barcos de más de 12 metros) el 12% correspondiente a la matriculación sobre esta partida de gastos.

- Tenga presente que incluso las mejores marcas del mercado no garantizan que el barco esté absolutamente perfecto. Si aparece algún problema éste deberá ser reparado a posteriori, y normalmente el astillero siempre exige que sea corregido por su distribuidor. Si usted se ha llevado el barco lejos, a otro lugar, tendrá dificultades para que se lo pueda reparar cualquier otra empresa de servicios que facture a su vez al distribuidor o al astillero. Por ello es importante comprar el barco al distribuidor que se encuentre en su zona de navegación habitual.

- Cuando redacten el contrato de compra, intente retener un 5% ó 10% del pago del barco mediante una cláusula según la cual pagará este último porcentaje tras hacer las pruebas de navegación y sea aceptada la posible lista de deficiencias. Si el astillero no es de gran renombre intente revisar el barco en fábrica, antes de que sea botado para las pruebas de mar.

Es difícil protegerse contra un incumplimiento por parte del astillero, y ni hablamos si existe el peligro de quiebra por parte del constructor. Por ello, de nuevo una gran marca le ofrecerá confianza. Exija que en su contrato aparezca un número de casco que debe estar grabado en el casco, y un número de orden de fabricación. Asegure que todos los pagos parciales se hacen a cuenta de ese barco concreto. Si puede visitar el astillero sáquele fotos. Redacte el contrato de tal forma que asegure la propiedad de su barco sea cual fuere el estado de finalización y acabado de este barco irrevocablemente a su nombre. Si tiene que efectuar pagos a cuenta, hágalos coincidir con la finalización y comprobación de diversas fases en la construcción del barco.

- Si quiere utilizar su barco nuevo para organizar un gran y largo viaje, es importante dedicar varios meses a hacer navegación local, probando todos los sistemas y verificando el buen comportamiento de la embarcación en todas las condiciones del mar. Además para hacer un gran viaje, tendrá que instalar equipamientos adicionales cuyas instalaciones y verificación de buen funcionamiento no se hace ni mucho menos de un día para otro. 

 

 

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