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Monocasco o Catamarán. ¿Sabría decidir?

 

Una controversia siempre abierta ya que cada uno de ellos tiene ventajas e inconvenientes. Es muy cierto que en los últimos años los catamaranes se han beneficiado de los métodos de construcción más modernos haciendo que su solidez y capacidades para afrontar cualquier estado de la mar quede fuera de toda duda. Por esta y otras razones el mercado de catamaranes de crucero se ha disparado en países vecinos como Francia o lejanos como los Estados Unidos. En sitios como Suráfrica los catas ya estaban muy bien vistos desde hace años y de hecho se ven mucho por esas lejanas costas. De modo que todo es cuestión de tiempo y seguramente la actual e injustificada desigualdad de la balanza tienda a equilibrarse poco a poco también en España... Si las plazas de amarres lo permiten.

Existen muchos armadores que llevan navegando varios decenios, entre los cuales se encuentran verdaderos trotamundos que comentan que no cambiarían el catamarán por el monocasco en ningún caso… Entre ellos muchos se han pasado del monocasco al catamarán de crucero ¿Porqué?

Los catamaranes no escoran nada haciendo mucho más cómoda la navegación en casi todas las circunstancias. Por otro lado la velocidad media que es capaz de alcanzar un catamarán a igualdad de eslora es notablemente mayor, lo que permite hacer singladuras en menos tiempo. Aunque en principio dos cascos deberían producir más rozamientos y otros efectos hidrodinámicos perjudiciales, a la postre es posible diseñar las carenas de forma más afilada (alargamiento) y por tanto el balance finales es que navegan en torno a un 20% más rápidos que los monocascos de misma eslora. A modo de ejemplo comentaremos que todos los records del mundo de velocidad los baten catamaranes de competición como el actual Francés ‘Orange-2’ de 36,8 metros de eslora, que ha conseguido medias espeluznantes de más de 32 nudos, consiguiendo hacer en un solo día la barbaridad de 766 millas náuticas en el Atlántico. El record mundial lo mantiene el catamarán ‘Playstation’, habiendo cubierto la distancia Nueva York – Bretaña Francesa en solo 4 días y 17 horas…  Con los catas de crucero no es lo mismo, pero en cualquier caso son siempre más rápidos.

 

  

 

En habitabilidad el tema no tiene ni color. Un cata de 42 pies es equivalente en espacio y habitabilidad a un monocasco de 52 pies, pero además suelen estar mejor ventilados y ser mucho más luminosos. Sus vistas panorámicas son fantásticas y solo se pueden comparar de lejos en este aspecto, los monocascos ‘Deck Saloon’. Pero las ventajas no acaban, ya que cuando vamos a fondear, su bajo calado les permite acercarse muchísimo a la orilla o pasar por sitios por lo que no podría ni planteárselo un monocasco, a no ser que sea de quilla retráctil (derivador integral). Los catamaranes de crucero tienen el salón muy elevado lo cual facilita el control a todo su alrededor y muchos tienen también un ‘Fly bridge’ estupendo desde donde se disfruta enormemente de la navegación.

 

 

La mayor duda de muchos aficionados surge respecto a la capacidad de afrontar un temporal con olas que puedan dejarlo con un patín al aire recibiendo fuertes pantocazos o incluso frente a la posibilidad de un siempre desastroso vuelco. El diseño actual de los catamaranes de crucero oceánicos y de marcas de renombre, es de muy alta calidad estructural y por tanto son capaces de soportar condiciones muy duras sin verse por ello comprometida la rigidez estructural. En definitiva son capaces de soportar lo peor.

 

Pero la posibilidad de vuelco existe como pudimos comprobar recientemente con un catamarán Francés en el golfo de Rosas en Gerona (año 2006). Aún con todo es muy difícil volcarlos ya que llevan menos palo que los catamaranes de competición y salvo que hayamos ‘tocado’ la jarcia, están diseñados para romper en condiciones extremas el palo antes que originar un vuelco. La locura es dejar puesto demasiado trapo con mal tiempo. Un catamarán volcado permanecerá en esta terrible posición hasta que nos socorran. Cuanto más ancho sea el catamarán más estable será y difícil por tanto su vuelco. Pero el problema del adrizamiento también afecta a los monocascos. Los diseños más radicales y modernos hacen que un vuelco en un monocasco pueda ser permanente, como ha ocurrido en la Vendée-Globe. En definitiva, la seguridad dependerá de su juiciosa utilización de las velas y de sus conocimientos para afrontar un temporal, más que con el tipo de barco en el que navegue.

Muchos catamaranes están diseñados para que sean insumergibles dejando huecos estancos que garantizan la flotabilidad frente a un vuelco o frente a un impacto con un objeto flotante que al impactar produzca una vía de agua en un patín. Siempre quedará un patín a flote, y por esta razón los armadores de catamaranes esgrimen otro argumento de seguridad de mucha importancia en la navegación transoceánica. 

Entonces…¿donde gana el monocasco? En primer lugar en el precio, y este es un factor clave. Los catamaranes de crucero son muy caros por llevar mucho más trabajo y materiales su construcción. Pero también es más caro su atraque en puerto ya que la superficie de amarre exigida es más importante que con un monocasco de misma eslora. En muchos puertos es simplemente imposible encontrar un amarre para un catamarán de crucero. En navegación debemos decir que los monocascos ciñen bastante más pero esto es actualmente un problema menor, ya que aún con todo, llegaría antes a vela un catamarán haciendo más viradas dada su mayor velocidad. En la práctica, si la ceñida es demasiado rabiosa es más cómodo ayudarse con el motor o escoger rumbos más abiertos.

La gran manga de los catamaranes hace que en muchas ocasiones no sea posible encontrar plaza de amarre en un puerto de tránsito o que si este en muy pequeño sea complicada la entrada por la bocana. Finalmente existe un factor de ‘moda’, costumbrismo o clasicismo que hace que muchos aficionados tiendan a pensar, que la vela es solo cuestión de monocascos.

 El arraigo histórico hace mucho y por esta razón, también se dificulta la evolución también en los monocascos. Más vale algo conocido que nuevo por conocer…, este es el pensar de muchos armadores. El tiempo dará la razón y probablemente veamos nuevos avances con cascos de manga variable, y empujes mixtos con motores eléctricos y generador como el recientemente presentado por el astillero Francés Lagoon, o palos pivotantes y sin jarcia, auque muchos de estos avances también podrán ser aplicados en los monocascos.

 

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