Para la elección
de un velero la eslora jugará un papel fundamental por cuanto de
ella dependerá no sólo su habitabilidad sino de forma muy directa
también su comportamiento. El incremento de eslora se traducirá en
un menor movimiento del barco, más velocidad e indudablemente mayor
comodidad. Si bien todas estas premisas se pueden volver en su
contra por cuanto a mayor eslora mayor presupuesto, tanto en el
barco como en el amarre y mantenimiento.
La zona de navegación,
su meteorología y número de tripulantes que normalmente irán a
bordo son datos fundamentales para acertar en la elección.
La vida a bordo
supone la convivencia en un espacio reducido por lo que la
habitabilidad juega un papel fundamental. A partir de los 30 pies
los modernos diseños garantizan una perfecta distribución interior
que facilitará la vida a bordo, si bien en los últimos tiempos
empiezan a proliferar los multicasco por su elevada calidad en la
construcción, gran habitabilidad, escaso calado y facilidad de
maniobra. Por el contrario el único ‘pero’ achacable es su
escasa ceñida.
La última opción
en veleros son los llamados remolcables o transportables gracias a
la orza abatible, por su elevada practicidad a la hora de botarlos
por cualquier rampa así como el sustancioso ahorro en amarre y
mantenimiento.
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