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El mar nos sana

 

 

La vida se originó en los océanos hace unos 4000 millones de años, y en nuestra evolución como especie hemos conservado mucho de lo que los mares nos regalaron al darnos la vida…

No debería extrañarnos que el mar tenga tanto en común con el ser humano y todos los mamíferos. Nuestro plasma 

sanguíneo tiene gran similitud con el agua de mar. En el mar vive una enorme biomasa de algas que aportan la mayor cantidad de oxígeno a la atmósfera. Los océanos del planeta nos ofrecen la farmacopea más exuberante que pudiéramos imaginar. El sol envía ingentes cantidades de energía que penetra hasta los 30 metros de profundidad y esta se combina con los elementos químicos para crear vida. En nuestras venas circula un fluido salado con sodio, potasio y calcio en una misma proporción a la del agua de mar, y también nuestras lágrimas, mucosas, sudor, e incluso nuestra orina, tienen una composición salada.

 

El mar nos cura

Los sacerdotes egipcios ya utilizaban el agua de mar en terapias curativas y estos conocimientos llegaron hasta los escritos de filósofos como Platón, Heródoto, Eurípides o Hipócrates. En 1897 el médico francés René Quinton (1867- 1925), aquejado de tuberculosis redescubre esta información de mano de un jesuita amigo suyo. René decide probar la cura que consistía en estar en contacto con el agua de mar y beber pequeñas dosis de agua marina previamente filtrada.

De esta manera Quinton sana rápidamente su problema pulmonar y decide investigar la cura de enfermedades con agua de mar. Sustituye en los cuerpos enfermos una pequeña parte del plasma sanguíneo por su agua de mar diluida en una concentración isotónica. El resultado es tan efectivo que crea dispensarios marinos en la que cura a miles de personas de diferentes dolencias. Su método se difunde en Francia, Bélgica, Inglaterra, Estados Unidos o Egipto y es muy utilizada hasta 1925.

 

La sencilla terapia de René Quinton

René Quinton descubre que el medio interno de los vertebrados es de idéntica composición al del agua de mar. Así es donde la célula viva encuentra el medio propicio para su vida y renovación y cuando este medio se contamina o altera por tóxicos, virus, bacterias u hongos pierde sus propiedades y la célula no puede funcionar. El Agua de Mar es el medio vital que baña todas las células de los seres vivos desde que apareció la vida. René Quinton comentaba “nuestro organismo es como una gran pecera, cuyos pececitos – las células – viven en un medio que es agua de mar, y de la calidad de esa agua de mar dependerá la salud de dichos pececitos”. Al tomar agua de Mar mejora la calidad del medio interno, protege al cuerpo de enfermedades y se restaura la salud.

Es del todo evidente, puesto que la vida surgió del mar, los líquidos de los seres vivos conserven la composición de los océanos. Quinton también determinó que las células humanas pueden mantenerse vivas en el agua de mar, mientras se descomponen en otros medios.

Pero la floreciente y lucrativa industria farmacéutica desvió su interés hacia fármacos recientemente descubiertos como la penicilina y poco a poco la terapia de Quintón pasa al olvido a pesar de ser efectiva y sin ningún efecto secundario. En 1943 el plasma de Quinton fue presentado e inscrito como medicamento y en 1973 obtiene el ANN de Registro Sanitario en Francia. Pero sólo 9 años más tarde pierde tal registro por no cumplir el laboratorio con las nuevas normas exigidas por la Comunidad Europea, a pesar de los éxitos de esta terapia tan efectiva como natural con la que Quiton pudo controlar la epidemia de cólera que diezmaba Egipto o numerosos éxitos médicos entre los años 1910 y 1950. (ver www.OceanPlasma.com).

 

Tu experiencia con el agua de mar

Es muy reconfortante darse un baño en el mar, o nadar por la mañana tras levantarnos fondeandos en una cala. Lo cierto es que cuanto más intenso sea el contacto con el agua mayor es el efecto terapéutico del agua de mar. Navegar, hacer vida en el mar, respirar la brisa, disfrutar una puesta de sol en el mar, vivir el mar en todos sus aspecto es esencialmente terapéutico y curativo. Los aficionados a la náutica lo tenemos bien fácil…

Puedo atestiguar que es así. Hace ya una década padecí algún tipo de infección en las vías respiratorias que me desencadenó un fuerte estado asmático que ninguno de los médicos alópatas, neumólogos incluidos, pudo mejorar y mucho menos curar. La respuesta fue siempre la misma; aprenda a vivir con ello…

Cada vez que pasaba una temporada en el barco sentía cierta mejoría, pero lo decisivo fue que a pesar de ese insoportable EPOC, practiqué uno de mis deportes favoritos; el buceo. En una expedición de buceo es normal hacer 4 inmersiones diarias de más de una hora de duración, con un total de 5 ó 6 horas al día debajo del agua. Cinco horas respirando aire con el que se mezcla agua de mar en el regulador que llega directamente hasta los alveolos. Cinco horas de suaves ejercicios y respiraciones sanadoras en agua de mar.

Al cabo de unos días la mejoría fue significativa. Y unos cuantos viajes más tarde, y contra la opinión escéptica de los alópatas, el mar me había curado. (En el Blog al final del artículo se pueden comentar sus experiencias beneficiosos del agua de mar.)

 

Los beneficios del agua de mar

El Agua de Mar es nutritiva y curativa porque contiene todos los oligoelementos necesarios para la vida. Es rica en minerales, oligoelementos, sales, proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y ácidos nucleicos contenidos en el plancton.

El científico William Fenical de la Universidad de Jolla en California, demostró el poder antibiótico y antiinflamatorio del agua de mar. En Israel, el Dr. Philippe Goeb investigó el agua de mar, y descubrió que actúa como una efectiva recarga hidroelectrolítica, que la convierte en la más completa de todas las aguas minerales, muy útil para la deshidratación en edades avanzadas. Es muy útil para la regeneración celular, modificando el medio interno hasta el núcleo celular. El agua de mar ayuda al equilibrio homeostático, estimula la irrigación sanguínea, y elimina la acidificación del medio intracelular.

 

El mar reacciona frente a los microbios que llegan desde la tierra, destruyendo en un proceso de ósmosis estos contaminantes. El plancton también ayuda en un proceso conocido como biocenosis, como se pudo comprobar en la rotura del colector submarino de aguas fecales de Miami en el año 2.000 que contaminó la bahía Biscayne, a pesar de lo cual y gracias a estos dos efectos descritos, no se pudo detectar contaminación biológica.

La lista de enfermedades para las que el agua de mar es beneficiosa es muy grande; diabetes, alergias y rinitis alérgicas, diferentes tipos de cáncer, gastritis, enfermedades de la piel como la psoriasis, desmatitis, úlceras varicosas, cálculos renales, hemorroides, enfermedades hepáticas, quemaduras, conjuntivitis y glaucomas, artritis reumatoide, esclerosis múltiple, asmas y enfermedades respiratorias,…

La terapia de agua de mar puede efectuarse además del método Quinton por vía oral bebiendo pequeños sorbos y hasta un total de medio litro al día en disolución isotónica, uso externo en aplicaciones tópicas. Nebulizada (como se hace con el fármaco Rhinomer), aplicada en colirio en el ojo o el oído, en gargarismos o enjuagues bucales para la faringitis o amigdalitis, enemas y lavados vaginales.

 

¿Se puede beber agua de mar como náufrago?

Siempre hemos escuchado que lo peor que se puede hacer en caso de quedarnos a la deriva en una balsa salvavidas es beber agua de mar. Sin embargo ya hace varias décadas el médico francés Alain Bombard decidió hacerse náufrago voluntario y desmentir esta creencia, aguantando dos meses con agua de mar además de otras fuentes de agua dulce. Es cierto que la ingesta debe ser moderada, pero es posible beber algo de agua de mar, del orden de una cucharada por hora dejando que esta se diluya algo en la boca con la saliva, y no más de un cuarto de litro al día, siempre que podamos encontrar también jugo de pescado o agua de condensación o lluvia. Intentaremos beber agua de lluvia recogida de posibles chaparrones, o estrujar el pescado para extraer agua sin sal.

Sea como fuere, parece ser que bebida muy poco a poco ayudaría al náufrago a mantenerse vivo.

 

 

Aprovechar el agua de mar al navegar

El agua de mar es desinfectante, y por ello es buena idea pasar por el agua de mar y secar, las frutas y verduras antes de entrar a bordo y evitar parásitos y hongos.

Para cocinar en el barco es perfectamente adecuada al ahorrar agua dulce y evitar tener que usar la sal refinada en el agua de los arroces o las pastas. Debemos recordar que si mezclamos 1 parte de agua de mar con 3 partes de agua dulce obtendremos la salinidad que solemos tener al salar el agua dulce para cocinar. Esta es la disolución para conseguir una concentración isotónica, es decir equivalente a la salinidad que tenemos en el organismo.

Si la mezclamos en dilución isotónica con zumos de cítricos, la salinidad pasa desapercibida porque el ácido enmascara la salinidad del agua de mar. Por ejemplo podemos preparar un litro de limonada y agregar un cuarto de litro de agua de mar. También podemos utilizarla para hacer gazpacho, siempre que no utilicemos más de una cuarta parte de agua de mar. Lo mismo y en la misma proporción para hacer consomés y otras sopas.

Pero recuerde que no debemos calentar por encima de los 40ºC pues entonces se pierden parte de sus propiedades. Para hacer un guiso con calabacín con patatas, puede poner sólo agua de mar, pues las patatas y el calabacín aportan la parte de agua sin sal que tiene la propia verdura, sin que el buen plato quede salado. Podemos hacer un sofrito de patata, carne, ajos, cebolla, e ir añadiendo agua hasta cubrirlo. Finalmente añada el calabacín y otras verduras tiernas. El agua de mar nos puede valer para dejar una noche ablandar los garbanzos o para hacer aceitunas cambiando el agua con frecuencia durante varias semanas hasta eliminar el amargor de la oliva tierna.

 

 

 

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