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Algunos consejos ajustando velas

 

 

Las velas son el motor de nuestro velero y necesitan ser ajustadas para cada condición de viento para conseguir un buen rendimiento y comportamiento del barco.

Un velero bien ajustado no sólo corre más, sino que aprovecha mejor el viento y navega con más seguridad. Cuanto mejor estén ajustadas nuestras velas, más cómodo y desahogado navegará nuestro velero. Hay que recordar que

en un barco de vela, cuando mejor navega es cuando lo hace a vela y no a motor pues para eso ha sido diseñado. Las velas no solo aportan propulsión. Con mala mar y fuerte oleaje, el plano vélico actúa como elemento de estabilización del barco y consigue que el velero navegue más equilibrado.

 

Antes de hacerse a la mar

Lo primero que debemos hacer es verificar la tensión de los sables en la mayor. Los sables sirven para eliminar los pliegues y arrugas del tejido en el sentido perpendicular a las fundas en las que van introducidos. Debemos tensar los sables dentro de sus fundas para que la mayor “pinte” bien, pero sin pasarnos, pues si estos están muy tensos, el tejido se deteriorará con más rapidez y la vela tendrá dificultades en cambiar su curvatura al pasar a la otra banda durante las viradas.

Comprueba  las escotas y drizas para que ningún cabo se líe con ningún otro cuando vayan a ser utilizados. Tenga las palancas de los winches localizadas y si tienen seguro contra las caída, déjelas montadas en los respectivos winches.

 

En el mar

Debemos izar las velas con la tensión correcta. Muchos aficionados no tienen en cuenta que la tensión de la mayor debe ser ajustada en función de la fuerza del viento que tengamos. Con vientos flojos, la tensión de la driza no debe ser muy elevada, para dejar que la vela embolse un poco.

La tensión de la driza es uno de los principales ajuste para conseguir que la vela pinte correctamente. Con el viento más recio, la driza debe tener más tensión, y debemos recordar que la driza debe ser retensada un poco más al cabo de algunos minutos de estar navegando pues esta habrá cedido un poco y por tanto destensado.

En cualquier vela es muy importante que el gratil esté tenso en navegación. El pujamen de la mayor debe tener un poco de juego cuando tengamos vientos flojos y navegando de empopada, con una flecha de unos 10 a 15 centímetros en su centro. Sin embargo al ir de ceñida, y a partir de 10 ó 12 nudos de viento real, debemos tensar el pujamen tensando el pajarín.

 

Ajustes de la mayor

En la vela mayor debemos ajustar la tensión de la escota e ir cazando hasta que notemos que el barco comienza a comportarse de forma ardiente. En este punto aflojaremos un poco para que el barco marche bien equilibrado. Si nuestro velero no es muy regatero o se trata de un catamarán sin orzas, es especialmente importante amollar un poco en este punto, pues la ganancia en potencia vélica conseguida por llevar la mayor un poco más cazada provocará un fuerte incremento de la deriva del barco y por tanto una pérdida de rendimiento en las millas ganadas hacia nuestro destino.

 

Ajustar el escotero

El escotero de la mayor debe ajustarse para conseguir un correcto equilibrio en esta vela. En ceñidas con vientos suaves, el carro debe estar en el eje del barco. Con algo más de viento debemos largar unas decenas de centímetros de carro de escota hacia sotavento, para que el plano de la vela mayor trabaje más paralelo respecto a la dirección del viento, y además conseguir direccionar un poco la fuerza de empuje de la vela hacia la proa. Con vientos portantes debemos largar todo el carro de escota para que la mayor embolse la mayor cantidad de viento y además conseguiremos estabilizar su forma en caso de roladas del viento.

 

Ajustes del génova

Debemos ajustar correctamente el carro de la escota de la vela de proa. Con vientos flojos el pujamen del génova (el borde inferior de la vela) debe quedar algo hueco aunque vayamos de ceñida. Pero según vaya subiendo el viento, debemos tensar la escota para aplanar la vela.

Si navegamos con vientos portantes es muy interesante utilizar la escota que no trabaja a sotavento, para fijarla como retenida desde la banda en la que se encuentra la vela, y evitar movimientos imprevistos en caso de roladas.

Cuando naveguemos con el génova algo enrollado debemos adelantar el carro de escota del Génova para reajustar el punto de tiro y conservar el equilibrio de la escota.

Si navegamos con una brisa importante, debemos retrasar el punto de tiro del carril del Génova y tensar la escota para aplanar el pujamen.

 

 

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