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Blas de Lezo; un héroe español

 

 

Inteligente, valiente y decidido. Blas de Lezo resultó ser la peor pesadilla para los ingleses y el mejor almirante y gobernador militar que España jamás haya tenido.

Blas de Lezo fue además de un increíble marino, un magnífico estratega militar cuyo ingenio y destreza anularon al enemigo –casi siempre inglés-. Este increíble Guipuzcoano nació en Pasajes en el año 1.689,  y ya a la edad de 15 años 

participó en su primera batalla naval contra los ingleses. Su desbordante valentía le llevó a perder una pierna de un cañonazo anglosajón. Dicen que durante la amputación de su pierna destrozada no se le escuchó un solo grito de dolor. Y como consecuencia de otras batallas perdería el ojo izquierdo y el brazo derecho, lo que motivó su famoso apodo de “patapalo”.

Poco después socorrió las plazas de Peñíscola en Castellón y Palermo que por aquel entonces, junto con Sicilia, Cerdeña y todo el sur de Italia pertenecían a la corona de Aragón.

En el Mediterráneo apresó numerosos buques ingleses siempre en valientes maniobras en las que mostraba un arrojo inusitado. Durante el sitio de Barcelona por los británicos, Blas recurre a su aguda inteligencia para engañar al enemigo. Para ello prende fuego a un gran número de balas de paja húmeda, flotando a la deriva. En tan densa humareda generada, consiguió ocultar a sus navíos. Mientras tanto, sus cañones lanzaban proyectiles junto con otros materiales incendiarios que lograron prender fuego a los buques británicos. Poco después en la fortaleza de Santa Catalina de Tolón, durante la batalla mantenida contra Eugenio de Saboya, una esquirla de madera le salta su ojo izquierdo destrozando el globo ocular.

En Rochefort realiza una gran gesta rindiendo otros diez barcos enemigos. Poco después en el combate de Stanhope contra los ingleses, la escuadra mandada por John Combs que le triplica en número de barcos, cae tras el intenso cañoneo de Lezo y una imprevisible maniobra de abordaje con garfios, que hace entrar en pánico a los británicos, que huyen aterrorizados ante la braveza de Blas de Lezo.

En 1.714 con 25 años de edad y durante el asedio de Barcelona, su ímpetu en la defensa le hace perder su antebrazo derecho. En esta época y al mando de una fragata consigue apresar otros 11 barcos ingleses entre ellos el emblemático Stanhope de gran poder ofensivo.

Al año siguiente, al mando de Nuestra Señora de Begoña dirige una gran flota hacia Mallorca, reconquistando el territorio tomado por los ingleses. En 1.730 toma la ciudad de Oran con 54 buques y 30.000 hombres, pero el pirata argelino Bay Hassan logra reunir tropas y sitia de nuevo Oran, ante lo cual Lezo toma 5 barcos y persigue al pirata tras una reñida lucha, acorralándolo en la bahía de Mostagán, que a pesar de estar defendida por dos castillos fortificados, consigue tomar y rendir. ¡Algo increíble!

 

Lezo en las Américas

Es el Almirante Blas de Lezo a quien debemos que actualmente más de 400 millones de aamericanos hablen en estos momentos el español y sea una de las primeras lenguas del mundo.

Blas llegó a ser Comandante General de Cartagena de Indias (Colombia) y durante su gobierno, en el año 1.739, los ingleses pretendieron invadir Cartagena de Indias para robar el territorio, como ya hicieron en otras tantas ocasiones por la fuerza y en cruentos combates en los que no respetaban a las poblaciones civiles. La clave para dominar el territorio sudamericano pasaba por conquistar la ciudad de Cartagena en Colombia.

En el año 1.741 desde Inglaterra, el almirante Vernon dirige hacia Cartagena la mayor flota naval de la historia, sólo superada por el desembarco naval de Normandía durante la 2º guerra mundial.

186 buques de guerra con 23.600 combatientes británicos estaban a punto de invadir Colombia. En la defensa de la ciudad de Cartagena estaba Blas de Lezo con sólo 6 barcos y 2.830 Españoles para recibirlos.

Era tal la seguridad de los ingleses en ganar la contienda, que llegaron a acuñar monedas conmemorativas del éxito de la batalla, en donde aparece Blas, arrodillado y humillado por Vernon. En estas monedas se puede leer “La arrogancia española, humillada por el almirante Vernon” y la imagen muestra a Blas con ambos brazos y piernas para dar la impresión que los ingleses no habían vencido a un tullido.

Pero el engreído y flemático inglés no contaba con el talento, la valentía, y el arrojo del Comandante Blas de Lezo. El inteligente estratega español, como ustedes adivinarán, acabó cepillándose a los británicos por todos los costados.

Los Buques de la Gran Bretaña bombardearon la ciudad durante varios días a razón de 62 cañonazos por hora, día y noche. En respuesta, Lezo fabricaba balas encadenadas las unas a las otras, y que al salir contra las arboladuras inglesas conseguían destrozar los aparejos de sus barcos, mientras tanto fortificaba las murallas con sacos de arena que tapaban los boquetes ocasionados por el cañoneo anglosajón. La tierra de los sacos absorbía las esquirlas de piedra y minimizaban los daños del tiroteo enemigo. Pero debido a la enorme fuerza de asalto inglesa, las primeras líneas de defensa cayeron tras numerosas bajas británicas que alcanzaron con mucho esfuerzo el castillo de San Felipe de Baraja.

El imprevisible Blas de Lezo, mandó a un par de supuestos desertores españoles hacia el bando inglés, que al mejor estilo de contraespionaje y desinformación, hicieron creer al enemigo que la parte más vulnerable del castillo era justamente su parte más empinada.

Vernon se la tragó doblada y decidió intentar el ataque por esa zona donde los españoles habían escavado con urgencia y aumentado la profundidad del foso, de tal forma, que todas las escalas de los ingleses quedaban cortas sin alcanzar la cumbre por solo un par de metros, mientras los españoles repartían candela a diestro y siniestro contra los británicos.

Las bajas y el desgaste de los ingleses fue enorme bajo el fuego defensor, y en el momento en el que la debilidad del atacante era más patente, Blas sacó de la manga un batallón fresco de 300 combatientes que se cebaron contra el enemigo. Los ingleses huyeron despavoridos a sus naves mientras con ello Lezo ganaba un tiempo precioso, pues sabía que si lograba proteger la ciudad unos dos meses, el calor sofocante, la humedad y el paludismo acabarían con el resto de las tropas inglesas, poco acostumbradas a los climas tropicales y mal inmunizadas contra la fiebre amarilla típica de esas latitudes.

Vernon ni siquiera enterraba a sus compatriotas muertos por las tropas españolas lo que aceleró el proceso de contagio a la par que las tropas inglesas caían en el desánimo mientras se derrumbaban paulatinamente. El 20 de Mayo de 1741, 8 semanas después de su llegada, Vernon se retira con una armada destrozada y hombres moribundos. Antes de morir, el Almirante Vernon le dijo a su Rey Jorge II de Inglaterra, que para conquistar Cartagena sería necesario esperar a que muriera Blas de Lezo y construir una escuadra aún mayor, porque lo que quedaba de la suya solo valía para transportar carbón desde Irlanda a Londres.

En Inglaterra el rey Jorge II prohibió a los historiadores británicos hablar y escribir sobre esta humillante derrota bajo pena de muerte. Poco después muere Blas de Lezo en Cartagena de Indias victima de la peste y sin recibir ningún honor, por culpa de los enfrentamientos políticos contra el virrey de Cartagena, Sebastián de Eslava.

Lo sorprendente es que en el mausoleo de Wesmister en donde reposan los restos de Vermon, al inglés se le reconozca como un vencedor que conquistó Cartagena de Indias, mientras que en España, ni los libros escolares hablen del increíble Blas de Lezo. Cuando en 2005 los británicos celebraron el 200 aniversario de la victoria de Trafalgar e invitaron a todas las armadas del mundo, España envió un portaviones y la fragata “Blas de Lezo”… ¿Lo entenderían los británicos?

 

El soberbio Virrey Eslava

Por pura envidia, Eslava despreció la enorme gesta de Blas de Lezo, y todo porque el muy necio pretendía defender Cartagena de Indias por el sitio equivocado a lo que Blas de Lezo, gran militar y estratega, conocedor del terreno como nadie, se negaba.

Lezo sabía que la fuerza de Vernon eran sus buques, no sus infantes, y por tanto que atacaría por un lugar muy distinto al que pensaba el orgulloso virrey. Los hechos dieron la razón a Blas de Lezo, y hubo que rectificar sobre la marcha, algo que el soberbio Eslava jamás perdonó.

Pero más vergonzoso es aún la falta de reconocimiento del Rey Felipe V de Borbón hacia Blas de Lezo, que a pesar de haber salvado el imperio prefirió condenarlo en el olvido mientras glorificaba a Eslava, concediéndolo el título de Marqués de la Real Defensa de Cartagena de Indias…  Increíble pero cierto...

¡Así se escribe la historia! Y es que ya lo dice un dicho de la época  “…La ingratitud es privilegio de reyes, pero los Borbones exageran...”.

 

 

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