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2.019

 
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¿Necesito una desaladora en mi barco?

 

 

En las largas travesías, el agua dulce es un de los recursos básicos y una buena gestión nos permitirá además de saciar nuestra sed, tener ciertos "lujos" de consumo como son las duchas, aclararnos con agua dulce tras un chapuzón en el mar, lavar la ropa o el endulzado del equipamiento o la cadena del ancla al subir un fondeo.

Es importante poder almacenar el volumen de agua adecuado a las necesidades del barco y de la travesía, así como saber conservar el agua en buen estado y aprender a racionalizar su

consumo en función del volumen almacenado, la duración prevista y las necesidades de la tripulación.

En los barcos, y a partir de los 12 a los 15 metros de eslora encontraremos con frecuencia desaladoras que alimentan a los depósitos de agua dulce, para alimentar a su vez una lavadora o incluso a un lavaplatos en la cocina. ¿Pero es esta la solución más adecuada para su barco?

 

Montar una desaladora

Con independencia del elevado coste de estos equipos que parten desde los 4.000 ó 5.000€, para equipos que pueden producir 30 ó 50 litros por hora, la desaladora puede ser una solución perfecta o un completo fiasco…

Y es que para que estos equipos funcionen debemos contar a bordo con energía suficiente, pues consumen bastantes amperios. Para ello debemos quizás llevar instalado un generador de cierta potencia, pues las bombas consumen potencia reactiva y en el momento del arranque el consumo instantáneo es muy elevado. Pero no queda allí la cosa… Una desaladora necesita algunos cuidados para que no se estropeen la membrana de ósmosis inversa, y debemos seguir un riguroso mantenimiento, para evitar que el agua producida además de ser dulce, esté libre de olores y sepa bien.

Ojo con desalar en aguas muy contaminadas con restos de diesel, pues inutilizaría las membranas que habrían de ser sustituidas sin remedio. Aunque el manejo de la desaladora es sencillo, los procedimientos de mantenimiento y conservación de los filtros no es nada obvio, y debemos seguimos las indicaciones del fabricante en cuanto a la utilización de líquidos para la limpieza y conservación de las membranas osmóticas. Por si fuera poco, cuando lleguemos a puerto extranjero, es complicado dar con un profesional que pueda resolvernos los problemas que tengamos con el equipo, para cambiar filtros, sustituir una membrana osmótica, o solucionar un problema técnico o demandar un repuesto de una marca y modelo determinado.

En definitiva; Si navegamos en solitario o en pareja y no vamos a consumir mucha cantidad de agua dulce a bordo, quizás no tenga tanto sentido instalar una desaladora y será mejor invertir en ampliar el sistema de tanques de almacenamiento y captación de agua de lluvia. La desaladora en definitiva no es imprescindible y son infinidad de barcos los que dan la vuelta a mundo sin "water-maker". Debe ser considerada como un equipamiento que mejora la calidad de la vida a bordo, de la misma forma en que lo hace una calefacción, un aire acondicionado, o un generador para disponer siempre de 220 voltios con potencia para satisfacer todos los lujos.

Para alimentar los amperios que consume una desaladora es normal instalar un generador eléctrico para poder hacer funcionar el equipo y esto en largas travesías es casi un sacrilegio, pues a la postre, estaremos cambiando litros de gasoil por litros de agua dulce.

Existen desaladoras pequeñas capaces de producir 20 o 30 litros/hora, alimentadas a 12 voltios desde un parque de baterías de servicio (o 24 voltios). Pero para que el montaje sea eficiente debemos disponer de un parque de baterías de cierta capacidad (Por ejemplo a partir de 600 o 800 Ah). La idea consiste en usar la desaladora cuando nos sobre energía en el parque de baterías, lo cual es una solución excelente pues estaremos cambiando amperios solares sobrantes por agua dulce. Pero para que el montaje sea operativo, debemos montar paneles solares de bastante potencia, capaces de suministrar los amperios necesarios para alimentar todo el barco, con sus neveras, electrónica, piloto automático, iluminación nocturna y también claro está; la desaladora.

Una desaladora de 30 litros a la hora, consume del orden de 120 watios, o lo que es lo mismo unos 10 amperios en una instalación de 12 voltios. Si queremos generar 100 litros de agua al día, tendremos que tenerla en marcha un poco más de 3 horas y gastar una energía del orden de 30 Ah, lo cual es razonablemente moderado, si disponemos de un parque de baterías de más de 500 Ah y unos paneles capaces de entregar potencias a partir de 300 a 500 watios. 

Las desaladoras capaces de producir 50, 100 o más litros a la hora son equipos con bombas de presión alimentadas normalmente a 220 Voltios alterna y necesitaran un generador en marcha que las entregue esta potencia. Un inversor de gran potencia podría valer, pero más vale en este caso hacer cálculos y reforzar de forma intensa,  el parque de baterías y la producción de energía que lo recargue.

 

Mantenimiento de la desaladora

En cuanto pasen tres, cuatro o cinco días sin usar la desaladora, debemos proceder a realizar un ciclo de limpieza y acondicionado de las membranas, haciendo pasar productos específicos de conservación por sus tuberías. En climas cálidos, como por ejemplo en el Caribe, en cuanto pasa una semana sin uso y sin haber sido limpiada, es muy probable que comiencen a proliferar organismos microscópicos en las membranas y en los filtros, lo que puede dar lugar a malos sabores o a la necesidad de tener que cambiar estos elementos si no los cuidamos debidamente. Por esto muchos armadores con desaladora en sus barcos, la usan casi todos los días, aunque solo sea un poco de tiempo, para así evitar tener que hacer el proceso de limpieza.

Al hacer el ciclo inverso de limpieza tenemos que tener cuidado si utilizamos agua del puerto, pues el agua clorada que solemos consumir en las ciudades también puede estropear las membranas. Para evitarlo existen otros filtros de cloro que en definitiva complican la instalación de la desaladora. Así las cosas la instalación de válvulas de tres vías y filtros en cascada complica el esquema de funcionamiento. Hay que entender y tener claro el funcionamiento del sistema para no meter la pata y poder hacer los ciclos de limpieza y mantenimiento de forma correcta.

Por todo ello, las desaladoras están genial, pero debemos tener claro que son sistemas delicados en su mantenimiento. Como todo equipo puede fallar y por ello en una larga travesía debemos llevar agua dulce en los depósitos o en garrafas, como mínimo para beber durante todo el trayecto. De modo que el agua que evitamos "embarcar" por tener montados una desaladora es el agua extra de "‘lujo" que nos hace la vida a bordo más cómoda (duchas, limpieza, aseo…)

La desaladora es, a la postre, un equipamiento que mejora la vida a bordo, pero que no evita la necesidad de almacenar agua dulce, al menos la necesaria para el consumo humano para toda la tripulación durante la travesía que en el caso de un cruce del pacífico puede ser de 4 semanas seguidas (6 personas x 30 días x 3 litros/día= 540 litros como mínimo…)

Pero con ella podernos darnos una ducha diaria, o aclararnos con agua dulce tras darnos un baño en el mar, o evitar el tedioso trabajo de tener que cargar bidones con la auxiliar, para recargar agua dulce en un lugar remoto sin instalaciones portuarias de calidad.

 

Entender el montaje de una desaladora

Realmente el conexionado es bastante sencillo y de lo que se trata es de hacer llegar agua de mar a la entrada de las bombas de alta presión que conducen el agua de mar presurizada a las membranas osmóticas filtrantes. Agua salada proviene de una toma de fondo, que pasa por un par de filtros, el primero pre-filtrando el agua del mar y el segundo filtrando seguidamente las partículas más finas.

La desaladora tiene dos salidas la primera de ellas con el agua dulce obtenida que irá al depósito de agua dulce del barco y una segunda salida con la expulsión de salmuera que retorna para perderse en el mar. Con algo tan sencillo, el equipo estaría en orden de comenzar a desalar en cuanto las bombas tengan electricidad y empiecen a funcionar. ¿Obvio cierto?

Pues no lo es… Las cosas tienden técnicamente a complicarse, ya que tras desalar un rato y haber llenado depósitos, lo suyo es hacer pasar por la desaladora y durante unos minutos, agua dulce en vez de agua de mar, para aclarar las membranas antes de apagar el sistema, lo cual obliga a instalar una válvula de tres vías que canalice agua dulce del depósito a la entrada de la desaladora en vez de la tomada normalmente del mar. Bien lo entendemos y es razonable y se puede hacer sin problemas.

Pero esa agua dulce del depósito está mezclada con agua dulce del puerto que viene clorada de "serie" por lo cual hay que montar un filtro de cloro a la salida del depósito de agua dulce y antes de la entrada de la válvula de tres vías, so pena de destruir las membranas osmóticas por culpa de los iones del cloro.

Y a la salida de la desaladora hay que montar otra válvula de tres vías para poder desviar el agua dulce obtenida hacia el desagüe, pero solo durante los primeros minutos de uso, pues al principio el agua desalada sabe un poco mal y esa primera agua dulce obtenida podría contaminar el agua del depósito de agua dulce.

Y cuando hay que hacer recircular los líquidos de conservación hay que montar un circuito cerrado entre la entrada y la salida de la desaladora para forzar una recirculación del liquido conservador, lo cual obliga a montar otras válvulas adicionales que cierran los anteriores circuitos y abren la aspiración y expulsión de los líquidos de limpieza….

Y así podríamos seguir un rato más, comprobando como lo que en principio es algo sencillo y hasta evidente, se convierte en un esquema hidráulico que recuerda quizás, al de una central de energía geotérmica. Sin ser terriblemente complicado, requiere un manual de instrucciones y que de una persona de perfil técnico que nos haga una “chuleta” para saber orientar las diferentes válvulas, dependiendo del proceso de desalado en el que nos encontremos. Y en caso de hacerlo mal podemos fastidiar las membranas o los filtros del circuito…

 

Aprovechar el agua de lluvia

Para lo que desde luego tendrá que llover... Pero esto no es un problema navegando por los trópicos aunque sí en otras regiones del planeta. Un buen aguacero puede hacer que los tanques de agua dulce se llenen literalmente en pocos minutos. Naturalmente debemos tener el barco equipado para poder recoger el agua de lluvia que corre por la cubierta y cuando esto ocurra, es buena idea dejar que el agua de lluvia limpie la cubierta durante media hora antes de canalizar el agua hacia el depósito.

Un bimini se puede adaptar para recoger agua de lluvia, como también lo pueden hacer los paneles solares montados fijos en un arco de popa, o simplemente el roof de la cubierta. Para ello también se pueden utilizar algunos plásticos de modo que recojan y canalicen al agua hacia el punto más bajo en donde canalizaremos una tubería hacia una entrada al depósito de agua.

 

Paneles solares con canalones para recoger el agua de lluvia

Hay barcos que de serie vienen pensados para este propósito como el Martzcraft 46 que ofrece un sistema de canalización de agua de lluvia. En la mayoría de los barcos, debemos hacer un poco de "fontanería" para conseguir mejores o peores resultados. Los modelos que tienen imbornales y salidas de agua de cubierta son más fáciles de adaptar como por ejemplo el Benéteau 500.

 

 

 

 

Mejorar el sistema de tanques de agua dulce

En vez de una desaladora, quizás sea suficiente con aumentar la capacidad de los depósitos de agua dulce, cambiando el tanque actual si es viejo o montando algunos más que complementen el volumen total almacenado. Sin lugar a dudas más barato que montar una desaladora, pero siempre limitado al agua que llevemos en el barco. A más depósitos más desplazamiento y perdidas de rendimiento en la navegación. Llegar a una solución de compromiso es siempre delicado.

Puede que su barco tenga un tanque o quizás varios tanques de agua distribuidos en el barco.  

Dividir el agua dulce en más de un tanque es una buena idea, siempre y cuando estos estén separados entre sí por llaves que podamos abrir y cerrar a medida que hagamos uso de ellos.

Esta lona sujeta con tensores entre los obenques y estays para recoger en su centro el agua de lluvia que va a parar a una manguera directa a la entrada del depósito de agua dulce del barco. Con grandes superficies la capacidad de captación de agua de lluvia es impresionante.

De esta manera si por lo que fuera un depósito se contamina, el problema no afectará a todo el agua dulce del barco. Si un depósito se estropea o tiene una fuga y perdemos el agua en la sentina, no habremos desperdiciado todo el agua del barco. Además tener varios cientos de kilos de agua distribuidos en varios depósitos ayuda a equilibrar asientos y escoras en los barcos para ajustar el equilibrio de masas en navegación.

El material del depósito también tiene su importancia… Los que son de plástico rotomoldeado son ideales pues el material es inerte y al no ser completamente rígidos como los metálicos, absorben las deformaciones y tienen una larga vida. Si su barco tiene 30 ó 40 años de edad, es posible que el material utilizado en los tanques sea aluminio soldado, y este con el tiempo y el grado de alcalinidad o acidez del agua, produce reacciones con la pared interior de aluminio que puede deteriorar la calidad del agua dulce. Son muchos los armadores que acaban sustituyéndolos por otros nuevos en plástico. Los de inox están bien y no deteriora la calidad del agua pero en algunos casos tiene pérdidas en sus soldaduras por corrosión.

Si vamos a revisar o mejorar la instalación de depósitos, hay que comprobar que estén bien fijos y no se muevan en los pantocazos como ya he comprobado en más de un barco, lo cual es fatal pues estos golpes acaban con la vida de ellos de forma acelerada. Cuando el depósito está medio vacío, el agua interior puede comportarse en movimiento como un auténtico tortazo contra sus paredes, y por esta razón si el depósito es de mucha capacidad es buena idea que su interior esté compartimentado para evitar los movimientos bruscos de las masas de agua interiores. También es importante que tengan un registro de grandes dimensiones para poder acceder a su limpieza cada 5 ó 10 años. Con el agua de los puertos que a veces es muy ‘dura’ (calcárea) se formas depósitos que hay que retirar cada cierto número de años.

 

Cuál es la solución adecuada para su barco....

En muchos casos la instalación de una desaladora nos permite disfrutar de un nivel de comodidad del que difícilmente podamos prescindir a partir de entonces. Pero debemos respondernos a las siguientes preguntas para tener claro si realmente necesitamos o no montar una desaladora en nuestro barco:

¿Cuál es su programa de navegación para los próximos meses?

 

¿Su barco tiene espacio para montar una desaladora sin que esta llegue a estorbar?

 

¿Cuántos navegan en el barco y con qué necesidades de agua dulce?

 

¿Qué presupuesto tiene destinado a mejorar los sistemas de agua dulce de su barco?

 

¿En qué grado desea implicarse en el funcionamiento técnico de estos equipos?

 

¿Merecen la pena las ventajas y mejoras en habitabilidad por el precio a pagar?

 

¿El barco tiene ya instalado un generador eléctrico o una instalación solar bien dimensionada la potencia que vamos a consumir?

 

 

 

 

 

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