La corriente del
pantalán: ¿Estás protegido?

Tomar la corriente del pantalán es algo en
apariencia trivial, y sin embargo requiere seguir algunas normas
de seguridad muy importantes, pues manejar 220 voltios en un
ambiente cargado de humedad y con agua salada puede ser muy
peligroso en caso de calambrazo.
Los barcos
modernos incorporan instalaciones eléctricas con protectores y
“automáticos” diferenciales como las que tenemos en nuestras
casas. O al menos así debería ser… En el barco es, por motivos
obvios, mucho más importante que en casa el estar bien
protegidos. Y el elemento
fundamental de protección es un dispositivo conocido como
“diferencial”.
Para entender
fácilmente su funcionamiento, podemos compararlo con una
balanza de dos platos. Por el diferencial atraviesan los dos
hilos de corriente que llegan a los enchufes y dispositivos a
220 voltios del barco, como por ejemplo el cargador de baterías.
La corriente que entra por un hilo es necesariamente igual a la
que sale por el otro hilo. Si lo que entra es lo mismo que lo
que sale, la “balanza” está en equilibrio. Todo va bien.

Si la
corriente que entra por un hilo es la misma a la que sale, es
lógico pensar que nada se ha “perdido” por el camino. Pero
cuando alguien recibe un calambrazo al tocar un cable mal
aislado, la electricidad que a uno le atraviesa se “pierde” del
circuito y regresará a la central eléctrica que la originó por
lo que se conoce como circuito de “tierra”.
En definitiva,
si al diferencial le entran por ejemplo 10 amperios, cuando se
produce una derivación producida por un calambrazo, sólo le
salen 9,95 amperios, y el resto es lo que se “pierde” del
circuito y puede haber atravesado peligrosamente nuestro cuerpo.
Los 0,05 amperios que faltan (50 miliamperios) regresan por el
circuito de tierra sin haber salido por su camino correcto que
es el diferencial.
Por pequeña
que sea la corriente derivada, ésta podría ser mortal. Hemos de
recordar que sólo 10 milésima de amperio (10 miliamperios)
atravesando el corazón pueden resultar mortales. En ambientes
húmedos y salinos, nuestro cuerpo baja de resistencia eléctrica
de modo que es muy fácil que en caso de tocar un cable mal
aislado o pelado, la corriente pueda derivarse a través de
nuestro cuerpo, haciendo circular por nuestros tejidos una
intensidad mucho mayor a 10 miliamperes.

Cuando el
diferencial detecta que no hay equilibrio entre lo que entra y
lo que sale, la “balanza” queda desequilibrada y hace que
salte su palanca, cortando todo el circuito.
En la práctica
esto es algo muy sencillo de diseñar. Por cada uno de los hilos
del diferencial se intercala una pequeña bobina que genera un
campo electromagnético. Las dos bobinas correspondientes a los
cables de entrada y de salida trabajan produciendo dos campos
electromagnéticos contrarios que se contrarrestan. Cuando las
corrientes entrante y saliente son diferentes, los campos
también lo son y por tanto se produce un campo neto capaz de
inducir una pequeña corriente en un tercer devanado enrollado en
el núcleo toroidal, que activa un electroimán capaz de hacer
saltar un resorte y que corta el circuito eléctrico. El
diferencial nos ha salvado!

En la práctica, un diferencial
está formado por una bobina toroidal en la que se anulan los
flujos magnéticos que circulan en sentidos contrarios hasta que
la corriente entrante al circuito es diferente de la saliente.
En este caso el flujo neto es distinto de cero y genera por
tanto una corriente en el tercer devanado que alimentará el
electroimán que se encargará de abrir el circuito eléctrico.

El diferencial del barco es
idéntico al que tenemos instalado en nuestras casas. En la foto
vemos el diferencial empleado en la instalación de un barco con
cableado digital.

Pero mucho
cuidado pues aunque el diferencial del barco esté bien, todavía
corremos peligro. El diferencial del barco nos protege si el
calambrazo se produce dentro del barco o mejor dicho en
cualquier parte del circuito que esté detrás del diferencial.
Y esto NO
ocurre con el cable del que tomamos la corriente del pantalán y
que se conecta en la entrada de corriente del barco.
Ojo con este
cable que puede ser muy peligroso, máxime cuando muchas
instalaciones portuarias NO están protegidas convenientemente
con su diferencial en la toma del pantalán.
Así lo hemos
podido comprobar en diversas instalaciones. Y existen sus
motivos. El diferencial protege mucho, pero si la instalación
eléctrica del puerto es vieja, entonces,
es posible que se produzcan derivaciones en la propia
caja del pantalán debido a la humedad o aislamientos mojados que hacen
que el diferencial esté activándose continuamente y por tanto
cortando todo el circuito eléctrico de los pantalanes. Entonces
algún “listo” puentea el diferencial y todo arreglado! Todo
funciona pero nadie está protegido!

Es más normal
de lo que usted cree.
Por ello es
una verdadera temeridad enchufar el cable de corriente que une
el barco con su toma de pantalán en el orden inadecuado, algo
que hemos podido constatar continuamente por simple
desconocimiento de los aficionados.

Veamos; si
acaba de llegar al barco y se dispone a poner el cable, lo que
debemos hacer es poner primero el conector del barco y luego
saltar a tierra para enchufarlo al pantalán. Si hace lo
contrario conectando primero en el pantalán para luego ir
desenrollando y saltando al barco con el rollo de manguera
eléctrica en la
mano, en ese justo momento está literalmente en peligro de
muerte.
Si se cae al
agua con el cable, este lleva corriente, y si el pantalán no
está protegido, es posible que no viva para contar la
experiencia! Menuda estupidez morir electrocutado en un pantalán
en vez de dejar la vida, no sé, ¿quizás navegando en los 40
rugientes?

Por ello no
olvide el orden correcto que por cierto debe ser el inverso
cuando vaya a dejar el barco.
En este caso,
primero desconectamos el cable del pantalán y luego
tranquilamente vamos enrollando hilo hasta llegar al barco y
saltar a él para terminar de recogerlo todo.
Huelga decir
que esta manguera eléctrica debe estar en perfectas condiciones.
El cable debe de ser de primera calidad con funda de goma y de
sección adecuada. Si los conectores tienen el plástico roto o
rajado, debemos sustituirlos sin demora. Olvídese de las
mangueras de plástico que acaban perdiendo elasticidad,
cuarteándose debido a la intemperie y a los rayos ultravioletas.
Y si tiene que hacer una nueva no se lo piense
más. Manguera tipo Pirelli de goma, sección 1,5 ó 2 milímetros
de hilo, obviamente con toma de tierra y de longitud suficiente
para poder atracar de popa o de proa sin tener problemas de
longitud. Tenga en cuenta que a veces la toma no está justo
frente a nuestro amarre, y que tendrá que conectarla a 10 ó 15
metros. Para un barco de 10 metros de eslora debemos por tanto
calcular una manguera eléctrica de por ejemplo unos 25 metros de
longitud.
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