e-Magazine       Home         

Art. Barcos

Catálogo Boats

Ocasión

Financiación

Seguros

Megayates

InfoNáutic

Charter

Empresas

Motos Agua

Tienda

Eco-Náutica

Noticias

Regatas

Tablón

Foro

 
   Volver Menú Infonautic
 
 

     
 

El medidor del agua no funciona

 

 

Hace meses que el aforador no marca, o lo hace de forma equivocada. Si el aforador no funciona y no es posible conocer cuanta agua nos queda en el depósito. ¿Cómo repararlo?

Los depósitos de agua de los barcos suelen ser de plástico rotomoldeado, aunque también los hay de plástico termo-soldado o metálicos. Pero los barcos de serie, del tipo Beneteau, Jeanneau, Lagoon… suelen ser del primer tipo. Estos depósitos han sido diseñados tanto en

forma como en tamaño para que encajen a la perfección en el interior del barco. Suelen ser distintos en cada modelo de barco, para que así se adapten perfectamente al contra-molde y por tanto aprovechen muy bien el espacio y se encajen en el huecos del barco.

Existen diversos tipos de aforadores o medidores, que van desde el flotador que se desliza por un tubo vertical y sobre el que se mide su altura de flotación, a los sensores adheridos al exterior del depósito que miden el nivel del agua por ultrasonidos que son muy seguros y caros, o también  medidores por resistividad eléctrica.

Pero en muchos barcos de serie y por motivos de coste, el aforador consiste en 4 tornillos rosca chapa inoxidables atornillados directamente a la pared del depósito y con una arandela de goma para asegurar la estanqueidad. Cada tornillo de unos 5 centímetros de longitud ha sido atornillado a diferente altura del depósito y de cada uno sale un cable, de forma que es posible medir el cambio de conductividad eléctrica de cada tornillo respecto al primero situado más abajo.

Cuando el interior del tornillo está al aire su conductividad es cero y cuando está inundado por el agua, aumenta de forma drástica, o lo que es lo mismo, baja mucho su resistencia eléctrica respecto al primer tornillo situado más abajo.

... cuando el tornillo está inundado, aumenta su conducción eléctrica y por tanto se sabe si el agua llega a ese nivel....

 

No olvide marcar el color de cada cable antes de aflojar los tornillos. Se aprecia la arandela de goma que permite mantener la estanqueidad a pesar de la perforación del depósito.

El sistema es tan sencillo que no debería fallar nunca... Respecto a la estanqueidad, aunque de primeras dadas perforar el tanque parece una idea de bombero, lo cierto es que el grueso plástico de la pared, ayudado por la junta de goma logran una estanqueidad excelente y como no existen partes móviles susceptibles de engancharse, oxidarse o bloquearse, el sistema parece el aforador perfecto.

Si la estanqueidad fallara, los 250 de agua dulce irían a la sentina y no comprometerían la seguridad del barco, aunque eso sí, ... tendríamos un pequeño lío a bordo.

 

Los inconvenientes del  aforador resistivo

En primer lugar sólo podremos medir agua, y nunca combustible por aquello de que mezclar voltios junto con gasolina no parece buena idea y además el gasoil no es conductor de la electricidad.

En segundo lugar la “resolución” de la medida es más bien “cutre” al tener solo 4 tornillos a equidistantes alturas. 

El panel de medición atornillado junto con los instrumento de abordo muestra 4 leds para indicar la reserva en rojo y 3 pilotos para indicar: Lleno, ¾ de tanque, ½ tanque. Si quisiésemos mas niveles de precisión serían necesario más tornillos y más perforaciones.

 

La cal:    ¡ Menudo marrón !

En tercer lugar viene el problema de…  la cal, que a la poste es la razón del fallo de funcionamiento. El agua de los puertos no es precisamente agua de manantial pura y cristalina. Viene cargada de cal y poco a poco va formando sedimentaciones en todas partes y especialmente en los tornillos metálicos que hacen las veces de cátodo perfecto.

El resultado es que al cabo de 3 o 4 años de comprar el barco, los tornillos están perfectamente cubiertos por una fina capa de cal que no es nada conductora de la electricidad. Cuando pulsamos el botón que permite saber cuanta agua tenemos en el depósito, y aunque esté cargado a tope de gua, sólo se encenderá el piloto rojo de reserva, que no es tal, pues este led se enciende siempre, aunque no quede nada de agua en el depósito.

Para arreglar el asunto, hay que eliminar los depósitos calcáreos fuertemente incrustados en la rosca interior del tornillo. Podríamos llenar el depósito con una disolución de ácido clorídrico (salfuman), o mejor aún vinagre en el intento de atacar la cal y disolver la cal fuertemente adherida. Lo cierto es no sirve de nada añadir una garrafa de vinagre y esperar un par de días antes de aclarar todo el depósito, que por cierto ofrecería a partir de entonces un curioso y ligero sabor a ¡aliño de ensalada!

Para bien o para mal no queda más remedio que limpiar a fondo los famosos tornillos medidores de conductividad eléctrica o cambiar el sistema de aforador. La segunda solución es buena y podríamos instalar un aforador de boya de buena calidad que nos ofrecerá una resolución de medición excelente que nada tiene que ver con el sistema que describimos.

Normalmente estos depósitos están moldeados con una base estándar en su parte superior en la que poder montar estos aforadores, pero además del aforador tendremos que panelar un nuevo medidor en el cuadro de instrumentos del barco y cablear el nuevo sistema. Vamos, un follón que nos obligaría a hacer agujeros en la ebanistería y liarnos con las guías de pasar cables, amen de dejarnos un buen dinero por el camino.

 

Arreglar el problema de raíz

Tras dar una pensada al asunto, decidimos tirar por la calle del medio. Para desmontar los tornillos de medición del depósito que tenemos que limpiar, es necesario sacar el depósito pues no hay espacio de trabajo. Para ello, tendremos que desvestir un poco el camarote. Si tenemos suerte bastará con ir retirando los tapizados sujetos con velcro y alguna que otra madera fácil de quitar. En los camarotes de proa la cosa puede ser más complicada y quizás tenga que retirar 20 ó 30 tornillos de la ebanistería para desmontar un poco la cama o lo que el depósito tenga montado encima.

Aunque el asunto parece bastante aparatoso, al final se deja hacer sin mucha dificultad. El arreglo del depósito de popa se puede llevar a cabo en unas dos horas de trabajo todo incluido. El de proa un poco más complicado debido a las maderas atornilladas, unas dos o tres horas de principio a fin. Y es que para acceder a los famosos tornillos de medición, desgraciadamente los astilleros no han previsto una ventana de inspección.

         

Retirar el depósito del barco nos ocupará de media hora a una hora de trabajo relativamente cómodo y sencillo.

 

En la parte superior de la foto izquierda se aprecia la manguera de llenado por la que entra el agua a través del cuello de entrada. Al lado está otra pequeña manguera de ventilación del depósito por la que sale el aire al llenarse de agua, o por donde entra el aire a medida que se vacía el depósito al consumir agua potable. En la parte media de la imagen vemos la barra de aluminio que sujeta el depósito contra el contramolde. A la derecha se observa el tapón rojo de inspección. Bajo el tapón se encuentra el tubo de salida del agua hacia el circuito de servicio y una segunda base en la que podemos montar otro sistema de aforador. El cable eléctrico fijado con bridas de la parte interior de la imagen conecta los tornillos de medición.

Debemos aflojar las abrazaderas del tubo de llenado y del respiradero de llenado, así como la salida del agua que conduce el líquido a la bomba del circuito de presurización. Es bien fácil y no conlleva ningún problema pues la salida está montada con un racord "loco". Con un par de llaves fijas aflojamos y retiramos la tuerca y contratuerca que aseguran la barra de aluminio que fija el depósito con firmeza al contramolde del barco.

 

Huelga decir para los más despistados, que antes de nada es más que aconsejable vaciar el depósito a tope, salvo que quiera darse una ducha, pero ¡fuera del baño! A tal asunto, es posible que el barco tenga una llave de corte a la entrada del circuito de presurización, como así ocurre por ejemplo es el caso en los Beneteau y Jeanneau. Así podremos dejar abierto un tanque y cerrar la llave del tanque que estamos arreglando para no dejar el agua cortada ni un momento en el resto del barco evitando las quejas de la mujer o de los amigos.

El tanque ya sin tubos conectados y sin el líquido elemento, pesa bastante poco y a pesar de ser muy voluminoso se deja manejar con cierta facilidad. En la imagen de la derecha vemos las llaves de paso que permiten aislar uno u otro depósito del circuito de presurización.

 

Limpiar los tornillos de medición

Desatornillamos los 4 tornillos con la ayuda de una herramienta eléctrica que nos ahorrará sudar la gota gorda. Y como estaba previsto salen perfectamente “tapizados” por una compacta capa de cal que como es lógico impedía la conducción eléctrica y por tanto la medición del nivel del agua.

Meteremos los tornillos en un cuenco de la cocina, sin que se entere su pareja, y en la que previamente habremos vertido un dedo de ácido del más fuerte que pueda encontrar. En nuestro caso el asunto fue de maravilla con el líquido anaranjado del producto utilizado para eliminar manchas de oxido que contiene una alta concentración de ácido fosfórico. En el acto los tornillos se convierten en una pastilla de “redoxon” indicando que el ácido se come la cal a toda marcha. En 5 minutos aclaramos los tornillos que quedan como nuevos.

Y sólo falta montar todo lo desmontado para finalizar el asunto. Recuerde marcar con un rotulador sobre el depósito el color de cada cable de medición para poner luego cada uno en su sitio y evitar una medición posterior más bien caótica.

 

Depósitos de cal en el depósito

Ya metidos en faena y con el depósito sacado fuera del barco, es más que probable que le apetezca echar un vistazo de inspección a su interior. Las tapas de inspección de los depósitos suelen estar formadas por una tapa atornillada con un montón de tornillos que hacen muy aburrido la retirada e inspección.

Pero en los depósitos rotomoldeados como es el caso, la tapa de inspección está formada por un gran tapón de rosca con una gran junta tórica que una vez limpia podremos frotar entre los dedos con algo de vaselina antes montarla de nuevo.

Quizás la tapa del depósito esté más bien dura y parezca imposible de abrir. La prueba de ingenio puede resolverse con una madera sujeta a una mordaza a modo de desatornillador gigante. Para la próxima ocasión nos proponemos fabricar una llave “ad-hoc” para abrir y cerrar la tapa de inspección sin problemas, pero por ahora el asunto ha quedado resuelto.

 

 

¡Oh sorpresa! En el fondo del tanque aparecen depósitos blanquecinos nada apetecibles de ver en un envase dedicado al agua dulce. Aunque en el barco bebamos agua embotellada, con la del depósito lavamos la vajilla, nos duchamos y lavamos los dientes. Debemos estar seguros de su calidad.

Se trata de cal precipitada sobre el fondo y en apreciable cantidad. Con la tapa de inspección quitada, y el depósito ya en el pantalán o en la bañera del barco, buscamos la posición que permite desaguar en abundancia. Para ello, situamos el cuello de llenado del depósito mirando hacia abajo, y nos servimos de una manguera de agua a presión para "pasearla" por el interior y recorrer palmo a palmo sus rincones.

El choro a tope de presión arrastrará toda esta suciedad que sale a borbotones por el orificio de entrada del depósito. En la medida de lo posible conviene raspar las paredes interiores con un Scotch-britte para asegurar la limpieza. Lo importante es buscar la posición adecuada del depósito para que el agua circule con fuerza y arrastre toda la porquería hacia fuera.

 

Nos animamos a desmontar el depósito y limpiarlo a fondo con una manguera, para arrastrar  los depósitos de cal precipitados en el fondo. En la imagen se aprecia una cantidad importante de sedimentación parduzca sobre el suelo de la bañera. El agua inyectada por la manguera arrastras toda esta porquería precipitada en el fondo del depósito.

 

    Artículos relacionados:

      - Depósitos de Agua

      - Mantener el agua potable

 


 

 

 

 

 

 

Tel: +34 91-6319190        info@fondear.com 


© Copyright 2011     Fondear, S.L.