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Blackwater dive

Una experiencia fascinante

 

 

 

Ha nacido un nuevo tipo de buceo... nocturno. Para los que buscan nuevas experiencias, en la última frontera de las inmersiones recreativas.

 

Una nueva forma de descubrir las misteriosas criaturas marinas que emergen de las profundidades sólo durante la noche.

Se trata de una modalidad de buceo nocturno con la que descubrir un mundo de nuevas experiencias. El Blackwater Dive, también llamado buceo pelágico, permite conocer un mundo misterioso que emerge desde

 las profundidades lleno de vibrantes colores que contrastan con la oscuridad de las aguas nocturnas. ¡Un nuevo tipo de buceo fascinante!

 

Un mundo nuevo y extraño que nos revela formas de vida hasta ahora desconocidas por la mayoría de los aficionados al buceo. Invertebrados pelágicos, crías de pulpos, larvas de peces, y un sinfín de insospechados animales, danzando en mitad de una oscura columna de agua. El 76% de estos curiosos animales son capaces de generar su propia luz, mientras que otros semitransparentes son tan raros como sorprendentes.

 

 

 

 

A diferencia de las inmersiones tradicionales, en el buceo de aguas negras se revela un escenario irreal y fascinante en mar abierto sin ninguna referencia a costa o arrecife. En mitad de un mar infinito sin fondo a la vista, que en muchas ocasiones tiene cientos o miles de metros bajo nuestras aletas. Buceamos suspendidos en la nada oscura, derivando con la corriente, rodeados de un halo luminoso de focos LED que atraen al plancton y otras criaturas pelágicas que se agolpan a nuestro alrededor atraídas por los focos de luz. Fuera de este entorno artificial creado por la iluminación, todo es oscuridad y negrura, silencio y tranquilidad.

 

 

 

 

La línea de focos suspendidos cada 5 metros de profundidad, mediante una línea amarrada a una boya de superficie representa nuestro universo de actividad, en el que se agolpan los visitantes de la profundidades, que todas las noches aprovechan la oscuridad para protegerse de los depredadores y subir a alimentarse del fitoplancton. Los focos quedan encendidos por los organizadores y divemasters, al menos una hora antes de comenzar la primera inmersión, para que vayan atrayendo a la vida de las profundidades. Accedemos a un mundo mágico de bioluminiscencia, en la que flotamos tridimensionalmente con libertad y sin más referencia que la línea de focos.

 

 

 

 

Durante la hora de inmersión, descubrimos seres casi alienígenas, normalmente de pequeño tamaño entre 3 y 6 centímetros, que nunca antes hemos podido ver o fotografiar. Una experiencia sorprendente especialmente para los aficionados a la filmación submarina.

 

 

 

 

La migración vertical; La bomba del carbono

Todos los días se repite un eterno ciclo, en el que miles de millones de criaturas se sincronizan en todos los mares del planeta para remontar desde la zona mesopelágica, hasta la superficie del mar, en busca de alimento en las ricas aguas superficiales, protegidos por la oscuridad de la noche, para evitar ser devorados mientras se alimentan.

 

Se trata de la mayor migración de animales del planeta en la que se dan cita formas de vida que nunca habremos tenido la oportunidad de conocer en las inmersiones normales. Una apabullante diversidad de vida marina, con micro-medusas, nautilus, argonautas, nautilicus biofosforescentes, alevines de sepias, pulpitos con semanas de vida, y todo tipo de formas de vida, que incluso la ciencia sigue aún descubriendo e investigando. Bienvenidos a la frontera del descubrimiento y del asombro. Bienvenidos al reino de lo inimaginable.

 

 

 

 

Cada noche se repite este ciclo circadiano para regresar antes del amanecer a la protección de las aguas abisales, en donde esta infinitud de criaturas esperarán a la próxima noche para volver a subir a las peligrosas aguas de la superficie.

 

El ciclo eterno se basa en las plantas y algas microscópicas, así como microorganismos marinos que viven gracias a la luz solar cerca de la superficie. El CO2 de la atmósfera se disuelve en el agua superficial del mar que mediante la fotosíntesis, alimenta y hace crecer la inmensa masa de fitoplancton. El dióxido de carbono se transforma, gracias a todos estos organismos vivos y con la ayuda de la energía del sol, en glucosa y oxígeno.

 

 

 

 

La magnitud de las cifras son apabullantes. Todo el fitoplancton del mundo absorbe la misma cantidad de dióxido de carbono que todas las plantas y árboles de todo el planeta… Las microalgas y microplantas sirven de alimento para el zooplancton formado por larvas de todo tipo de peces y diminutos animales marinos que ingieren ese carbono capturado de las plantas microscópicas.

 

Tras regresar antes del amanecer a las profundidades abisales, los viajeros nocturnos sueltan los excrementos que ayudan a fijar el carbono en los fondos del mar, bombeando por tanto el dióxido de carbono convertido en carbono hasta el lecho marino, en lo que se conoce como la “Bomba o el Bombeo del Carbono”.

 

Los mejores destinos para el “Blackwater Dive”

Filipinas es famosa por la cantidad de sitios interesantes en los que practicar el Buceo. Anilao, es con seguridad uno de ellos, en donde hemos buceado en densos cardúmenes de peces y descubierto las criaturas submarinas más extrañas como por ejemplo el pulpo de anillos azules.

 

Balayan Bay concretamente, es famosa por la vida para la fotografía macro, y por ello uno de los sitios de inmersión en donde tienen lugar los buceos pelágicos. Anilao, Romblon o Moalboal, son destinos fascinantes para esta actividad de Black dive.

 

 

 

 

Palau (Micronesia) ofrece aguas prístinas y una exuberante vida marina, destino fabuloso para todo tipo de actividad de buceo y también un excelente destino para la práctica de esta modalidad de buceo. Por la noche en algunas ocasiones también es posible el encuentro con tiburones y en todas estas visitas, jamás se ha producido ningún ataque o accidente peligroso.

 

Unos miles de millas más al este tenemos Hawaii en dónde nació esta actividad, y Kona es el lugar por excelencia en dónde poder practicar esta actividad con una excelente visibilidad y aguas extremadamente ricas y llenas de vida.

 

 

 

 

En las costas de Florida alrededor de Palm Beach y en los Cayos, también hay clubs de buceo que organizan salidas para este tipo de nocturnas en mitad de un agua cálida y acogedora.

 

Indonesia, siendo uno de los destinos de buceo más importantes y bellos del planeta no podía quedar atrás, y ofrece muchos sitios en los que practicar el buceo pelágico, como son Bali en la región de Tulamben, o Manado en la maravillosa isla de Sulawesi o por supuesto en el increíble estrecho de Lembeh, primer destino mundial para el “muck dive” y ahora también para este tipo de buceos nocturnos.

 

 

 

 

Cada lugar tiene unos meses adecuados para practicar el buceo, pero sea cual fuere el sitio escogido, hay que intentar elegir la luna llena, que es cuándo se produce una migración mayor de vida marina desde las profundidades. 

 

 

Comienza la experiencia…

Te tiras al agua en una noche cerrada. Nada se ve a nuestro alrededor. Todo es irreal y extraño mientras empiezas a descender guiado por la luz debajo del agua. Mientras estás flotando entre dos aguas a 15 ó 20 metros de profundidad rodeado de oscuridad, te alejas de la línea vertical y sus focos de referencia, te crees un alienígena en un mundo desconocido.

 

 

 

 

Empiezas a observar el entorno y de repente empiezas a ver “bichos” de cuerpos transparentes y que producen iridiscencia multicromática. Empiezan las sorpresas… pequeños seres de las profundidades que no paran quietos, lo cual dificulta la fotografía, pero la densidad de ellos es tan alta que no paras de lanzar flashes… y en algunas de las fotos aciertas una buena toma.

 

 

 

 

Sabes que te estás moviendo con la corriente pero no notas nada pues todo se mueve contigo. Entonces te preguntas si algo demasiado grande vendrá de las profundidades, mientras compruebas el profundímetro. Todo está bien. Todo está en vibración y movimiento, pero al mismo tiempo, tranquilo y en paz. La sensación es adictivamente extraña.

 

 

Como se organiza el Buceo Blackwater Dive

Los primeros buceos pelágicos nocturnos tuvieron lugar en Hawaii, y se llevaban a cabo desde un barco como si fuesen chipironeras, en la que un gran foco suspendido iluminaba directamente hacia el mar para atraer la fauna marina. Un cabo lastrado desde la popa del barco descendía en vertical, y actuaba como guía para los buzos. El sistema es efectivo pero restringe los movimientos al estar el cabo sujeto al barco.

 

 

 

 

Otro método consiste en localizar un punto de inmersión poco profundo y dejar en el fondo un potente foco iluminando hacia la superficie, con lo que atraemos al plancton y a otras criaturas marinas que estén nadando por la zona. Este sistema no es tan efectivo, pero es muy utilizado en sitios como Maldivas para realizar inmersiones nocturnas con mantas que son atraídas por el plancton, atraído a su vez por los focos.

 

El nuevo método para llevar a cabo el Blackwater dive da mucha más libertad a los buzos. Consiste en utilizar una línea vertical lastrada de 25 metros de longitud sujeta a la superficie mediante una gran boya. Cada 5 metros se amarra un potente foco LED creando una línea mágica que desciende hasta la máxima profundidad de buceo. Los buzos van cambiado de cota de buceo para distribuirse a lo largo de la línea vertical. Toda la línea de buceo está libre y viaja a merced de la corriente de la zona, efectuándose por tanto un cómodo buceo de deriva en el que no tenemos que luchar contra ninguna corriente. 

 

 

 

 

En la superficie se deja otro foco que sirve de referencia a la barca de recuperación de los buzos una vez acabada la inmersión. El primer buceo tiene lugar algo después de la puesta del sol cuando el agua y mar ya está totalmente a oscuras. Luego está organizada una cena y una hora de intervalo antes de repetir la segunda ya pasadas las 12 de la noche. Por ello, aunque se practiquen estos buceos repetitivos en aguas casi ecuatoriales, hay que llevar un traje de buceo semi-seco de 5 milímetros y una chaqueta calefactada para evitar pasar frío debajo del agua.

 

 

 

 

Tener experiencia en inmersiones nocturnas ayuda mucho y no sería nada recomendable hacer un “Blackwater Dive” sin tener experiencia en inmersiones nocturnas. Debemos llevar además del foco primario y una linterna de respaldo. Además de los flash o focos del equipo fotográfico debemos llevar una buena linterna LED de foco estrecho y brillante para evitar deslumbramientos y también es útil una de luz roja que puede ayudar a iluminar formas de vida sin que se asusten por la luz. El traje de buceo debe ser integral; nada de trajes cortos o monos sin mangas, porque los organismos de las profundidades suelen ser irritantes al contacto con nuestra piel.

 

 

 

 

Mantener una flotación neutra en mitad de la noche sin referencia alguna, no es tarea sencilla y debemos comprobar continuamente nuestra flotabilidad y nuestro profundímetro. Bajar por debajo de la cota establecida o de repente vernos a solo 2 metros de profundidad o en superficie es bastante común.

 

 

 

 

Las condiciones de viento y ola deben ser buenas para este tipo de inmersiones. Cada buzo tiene atado a su jacket, una línea umbilical de 1 ó 2 metros de longitud que enganchamos a la línea de bajada que tengamos asignada (suele haber varias),  con un mosquetón que puede circular libremente sobre ella. Estando en mitad de la noche y en un buceo de deriva, es importante aseguramos de no alejarnos de la columna de inmersión.

 

 

 

 

Cuando el Blackwater Dive tiene lugar cerca de un arrecife o en una pared vertical, no suele haber cabo guía y los focos para atraer la vida se ponen directamente en algún punto de la pared o arrecife, mirando hacia arriba. Debemos estar más atentos y controlar la posición de nuestra pareja, utilizando los focos de la pared, como referencia para no cambiar nuestra cota de nivel. Es un buceo desafiante pero más libre, al no tener ninguna unión con ninguna línea guía.

 

 

 

 

 

     

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