Además también es útil tener
experiencia en este tipo de menesteres, pues la balsa
salvavidas, en caso de usarse, también puede sufrir pinchazos.
En una ocasión al sujetar la auxiliar
en popa cerca del motor fueraborda, con la hélice acabé haciéndola
un pequeño corte de medio centímetro por el que perdió el aire de
forma inmediata. En otras ocasiones se trata de un simple pinchazo
por algo punzante al desembarcar en la playa. Pero…
Tras 10 o 12 años de uso, la cosa fue
más complicada pues aparecía una pérdida de aire que tras reparar,
reaparecía en cualquier otro lugar de cualquier otra costura, que se
reparaba y reincidía en otro punto de la auxiliar. Y es que cuando
la neumática tiene más de 10 ó 15 años de vida, y dependiendo de la
calidad de sus pegados, es posible que toque cambiarla, porque ya no
se pueden reparar todas las fugas que van apareciendo como
consecuencia de la degradación de los pegados de los tejidos. En
este caso la calidad de construcción influye mucho, y si se ha
fabricado con termo-costuras la longevidad será muy superior. Me
pasé reparando fugas una detrás de otra y a la cuarta o quinta
reparación tiré la toalla y me fui a la tienda a por una nueva.

En este artículo hablamos de cómo
reparar un pinchazo fortuito, o incluso un rasgón o “7” en toda
regla, totalmente asumible si seguimos el procedimiento descrito y
explicado.
Localizar el pinchazo
Aunque tengamos claro dónde está el
agujero, es muy conveniente usar el agua jabonosa porque a veces
ocurre que hay más de un agujero o que existe otro menor un poco más
allá de dónde está el pinchazo principal.

Es muy útil utilizar un bote con
pulverizador para cubrir la zona y crear una capa de agua bien
jabonosa que delate la pérdida de agua gracias a las pompas de jabón
que se forman. El oído también ayuda a descubrir la zona de pérdida,
y las manos mojadas en agua jabonosa también ayudan a detectar la
pérdida del aire.
Una vez localizado lo marcamos con un
bolígrafo el punto de pérdida y secaremos la zona para poner cinta
de pintor alrededor de un círculo de unos 10 centímetros de
diámetro.
El adhesivo
Asunto importante es la calidad del
pegamento que vayamos a utilizar, ya que una cola de contacto típica
es válida SOLO en caso de necesidad imperiosa. El adhesivo tiene que
ser flexible pues así lo es el tejido de las neumáticas. El
pegamento que viene con los kit de reparaciones puede estar más seco
que una “mojama” cuándo lo vayamos a querer utilizar. Los buenos
pegamentos aunque huelen al mismo tipo de disolvente, vienen en dos
frascos siendo el segundo un catalizador o activador, que al
mezclarse en una relación 1:10 “pone en marcha” la química del
adhesivo.

Estos adhesivos además de adherir,
“disuelven” y funden las dos capas superficiales del plástico
consiguiendo una unión muy segura.
Una buena reparación es para toda la
vida. Doy fe de ello. El día que pinché la auxiliar con la hélice,
la reparé con un parche de generoso diámetro y como la balsa era aún
bastante nueva, el pegamento que venía con el kit de reparación
estaba en perfectas condiciones de uso. La clave es utilizar un
parche de unos 8 ó 10 centímetros de diámetro que además de cerrar
el rasgón refuerce la zona afectada.

Debemos saber el tipo de tejido de
nuestra neumática, que puede ser PCV (es lo más típico) o el HYPALON
que es tejido de neopreno de mejor calidad (por ejemplo el de la
marca ORCA) y que necesita otro tipo de pegamento. Sin embargo el
PVC se puede termosoldar en fábrica (Zodiac), mientras que el
neopreno no se puede termosoldar.
Un buen pegamento para Neopreno es el
del fabricante “SeaLine”, mientras que para PCV un buen fabricante
es el “NautiGlue” (por cierto Español).
En vinilo, como por ejemplo en las
neumáticas compradas en un bazar o con juguetes inflables, es
necesario un adhesivo que agarre y pegue con fuerza y que tras su
curado permanezca flexible y podemos probar con un adhesivo
transparente para plásticos de los que se encuentran en las grandes
superficies de bricolaje como adhesivo técnico de tipo polímero. Con
la punta del aplicador es interesante intentar inyectar un poco de
adhesivo para que haga un tapón desde el interior.
El encolado del parche

El asunto más importante es trabajar
SIN humedad lo cual a veces llega a ser un desafío en ambientes
marinos. El pegamento aborrece la humedad y mucho peor las
salpicaduras o gotas de agua, o el relente del atardecer.
Simplemente NO se puede pegar el parche si no está todo bien seco.
Con todo bien seco debemos lijar la
zona con papel de grano 80 o 120 y abrir poros en la zona de unión.
La dremel con una pequeña fresa de desbastado ayuda mucho. Lo mismo
debemos hacer con la superficie del parche a pegar. Limpiaremos las
dos superficie a pegar con un trapo mojado en acetona para asegurar
la limpieza y retirar el polvo del lijado.

Para la mezcla del pegamento y su
catalizador debemos utilizar un pequeño recipiente que sea de
cristal o metálico pues este es capaz de ablandar algunos tipo de de
plástico. “pintamos” ambas superficies y dejamos secar la zona y el
parche unos 5 ó 10 minutos, antes de unir con fuerza ambas
superficie.
Para el parche, podemos adquirir
tejido de PVC del que están construidos las neumáticas (o neopreno
hypalon) y cortar el parche del tamaño que deseemos. Es importante
redondear las esquinas con la tijera.

Por supuesto las dos superficie tienen
que estar lisas y sin dobleces lo cual a veces es algo complicado
con un balón a medio desinflar. Lo suyo es lograr poner la zona a
pegar en un sitio plano o una madera sobre la que poder hacer
presión encima del parche que estamos pegando. Mantendremos la
presión al menos durante quinte minutitos y si es posible hacer un
“sandwich” entre dos maderas apretadas mediante un par de mordazas,
mucho mejor.
Cuando el tejido es viejo, el pinchazo
es extenso o tenemos un corte de más de un centímetros, podemos atar
un hilo fino al parche e introducir al interior el parche untado en
pegamento de tipo polímero de alta adherencia para que el parche
quede pegado desde el interior. Para sujetar el hilo al parche lo
podemos coser SIN perforar el parche y cosiéndolo con delicadeza
solo en su cara interior. Enrollamos el parche como si se tratara de
un pitillo liado, que debe entrar por el rasgón hacia el interior y
desplegamos moviéndolo mientras sujetamos el hilo para que no se
"pierda" por el interior. Posteriormente pegaremos otro parche desde
el exterior.

Cuando vayamos a poner el parche,
estemos atentos, pues no se puede corregir o cambiar de posición y
hay que acertar en su posición a la primera. Si lo intentamos mover
tiraremos del adhesivo y tendríamos que volver a empezar a aplicar
otra capa en un nuevo intento.
No debemos utilizar ni intentar inflar
la neumática al menos durante un par de días, o como poco un día
completo, pues el pegamento necesita curarse uno o dos días,
alcanzando el curado completo tras una semana.

Podemos navegar con la neumática pinchada?
Por supuesto. Cualquier neumática está
formada por al menos 3 cámaras independientes (babor, estribor y
zona de proa) y posiblemente una más si es de suelo hinchable.
Cuando una de estas se pincha, aunque pierda casi toda la presión
interior, esa cámara pinchada sigue manteniendo aire aunque sea a
presión atmosférica, y por tanto aún conserva un poco su forma. Eso
hace que el interior quede aislado del mar y por tanto no inunde
agua al interior.

Además al pincharse una zona, las
membranas interiores de separación de las dos cámaras con aire
"invaden" algo la zona pinchada, lo cual ayuda a mantener la
flotabilidad y estabilidad de forma del barco.
Una neumática está diseñada para
flotar aunque esté totalmente inundada en su interior, con los
balones en buen estado. Con un balón pinchado lo importante es
proteger la entrada de agua al interior y una cincha puede ayudar a
mantener la zona pinchada en su sitio para evitar la entrada del
agua al interior. Eso sí, debemos de navegar con el fueraborda a
poca velocidad para evitar el embarque de agua.

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