
La
gran mayoría de los problemas que haya tenido un barco a lo largo
de su vida, dejan “huellas” que podemos detectar con observación
directa y sentido común. Cada acción tiene una consecuencia. Por
ejemplo, un desgaste asimétrico en un cojinete de transmisión
conducirá a un prensa-estopas en mal estado. Un presa-estopas
desgastado irregularmente nos llevará a un eje mal alineado o a un
montaje de motor incorrecto.

Existen muchos problemas relacionados y localizados en zonas
concretas del barco, que nos obligarán a pasar del interior al
exterior varias veces, para conocer las causas y sus efectos. Todo
ello no debe hacernos perder el orden. Primero miraremos el
exterior, la obra viva y obra muerta, para luego pasar a la
cubierta e inspeccionar todos los elementos exteriores y
seguidamente llegar al interior de la embarcación, verificando
todas las estancias y compartimentos de motores y sistemas
instalados a bordo.
Las herramientas para inspeccionar
Muchos de los instrumentos que vamos a necesitar ellos son
evidentes y se adquieren en ferreterías a muy bajo precio. Otros
se pueden conseguir en Aliexpress por poco dinero. Y los más
sofisticados… podremos pasarnos sin ellos en la mayoría de los
peritajes.
Un
foco frontal tipo LED es muy necesario para meterse con buena luz
en cofres revirados o en huecos oscuros en dónde descubriremos los
sistemas de gobierno, guardines, bieletas o actuares hidráulicos.
Un par de binoculares para inspeccionar en un velero los
terminales de jarcia sin necesidad de subir a tope de palo pueden
ser de gran utilidad. Un pequeño martillo de nylon para domar
muestras sonaras y probar la obra viva y descubrir posibles
deslaminaciones. Un pequeño espejo para mirar detrás de mamparos.
Solo
en casos especiales puede ser útil la cámara endoscópica que se
introduce por agujeros o pasos muy estrechos, con el ánimo de
descubrir posibles problemas ocultos detrás de guarnecidos o zonas
inaccesibles. Y por supuesto la herramienta definitiva es la
cámara de fotos, con capacidad de enfocar en modo macro para poder
así sacar fotos generales del barco y de detalles que podremos
analizar posteriormente. Los móviles de última generación con
diferentes sensores tienen cámaras excelentes y en muchos casos
son incluso más útiles que las cada vez más obsoletas cámaras de
fotos, aunque sean digitales.
Además de este equipamiento fundamental, existen infinidad de
pequeños aparatos de medida que podemos adquirir para conocer la
humedad de las maderas y mamparos, medidor de escapes de gas,
aunque un buen olfato a veces resulta infalible, medidor de
espesores para cascos metálicos, medidor de temperatura y cámara
termográfica para ver como refrigera el motor tras una prueba de
mar, medidor de estado de carga y vida de baterías, polímetros
para investigar posibles problemas eléctricos, detectores de
metales para buscar el emplazamiento de herrajes y cadenotes
detrás de maderas y embellecedores, medidores de pérdida de gas,…
Identificar el barco y motor
Lo
primero que debemos hacer es charlar por teléfono con el vendedor,
para obtener información y conocer la historia del barco, el
número de propietarios que ha tenido, si ha hecho chárter o ha
pertenecido a una sola persona que lo ha navegado poco, si ha
realizado cruces de océanos en los que las estructuras internas
pueden deteriorarse, si ha sufrido algún accidente importante, si
se le ha cambiado el motor, si ha sido repintado, si ha recibido
algún tratamiento antiosmosis, con qué frecuencia ha salido del
agua para hacer mantenimientos, si tiene toda la documentación al
día…
No
debemos pasar por alto algo tan evidente como localizar el número
de casco y numero de serie del motor o motores y cotejar estos
datos con la documentación del barco. En no pocas ocasiones he
descubierto que el motor no coincide con el que debía llevar el
barco instalado por el astillero y esto puede ser un problema
importante con algunas administraciones. En barcos antiguos a
veces ni siquiera aparece el numero HIN del barco (Hull
Identification Number), y debemos tratar esta información con
cierta cautela para evitar problemas en el futuro. El HIN permite
conocer el año y mes de fabricación de la unidad, así como el
astillero y en qué país se ha construido, en un artículo de
Fondear explicamos como deducir toda esta información a partir de
este número de producción.

En
barcos con año de construcción posterior a 1998, todos las
unidades deberían tener las hojas homologadas de Marcado CE y
Declaración de conformidad Europea, sin las cuales en algunas
administraciones los tramites puede complicarse hasta el punto de
hacer desaconsejable la compra del barco.
Algunos HIN están grabados en el gelcoat del barco y cada
astillero los suele poner en sitios concretos. Por ejemplo en
Beneteau la mayoría de los modelos se encuentran en popa a
estribor debajo del cintón, pero esto puede cambiar dependiendo
del modelo y en algunas unidades, este número puede haberse tapado
con masilla, pintura, o reparaciones en el casco. Cada problema en
la identificación del barco tiene su solución, pero lo primero es
identificar el estado “legal” del barco, empezando naturalmente
por su matrícula y abanderamiento actual.

Si el
grabado del HIN es irregular o poco claro, debemos intentar buscar
más información del barco para asegurar que la unidad no ha sido
cambiada de número para evitar ser identificada como un barco
siniestrado en un huracán, o un barco robado. No está de más meter
el HIN en Google ver si sale alguna información de esta unidad
como barco recuperado de un salvamento o proveniente de alguna
subasta judicial…. No es frecuente, pero ocurre.
El casco
Es
buena idea comenzar a examinar el barco desde el exterior buscando
anomalías en la superficie que delaten posibles reparaciones. Si
detectamos alguna, hay que mirar el mismo sito desde la parte del
interior, desmontando el guarnecido o maderas si fuera necesario,
con el objetivo de comprobar que la posible reparación ha sido
correctamente realizada. En estos casos la cámara endoscópica es
muy útil.
Para
esta investigación hay que aprovechar el reflejo de la luz sobre
el gel-coat o la pintura, pues al avanzar observando el reflejo,
es fácil detectar pequeñas protuberancias irregularidades, o
cambios de color sobre la superficie de la obra muerta. Una
reparación incluso muy bien hecha y con un tono de pintura muy
parecido, con el paso del tiempo queda delatada pues el
envejecimiento de una pintura será distinto al de la pintura o
gelcoat original. Esta operación puede realizarse en diferentes
momentos del día con distintos ángulos de incidencia de la luz
solar, pues dependiendo de ello podemos ver o pasar por alto
posibles defectos. Ponerse gafas polarizadas ayuda en ocasiones a
detectar fallos mediante este tipo de observación.

Cuando comprobamos la obra viva, el casco debe estar limpio
mediante agua a presión, pues en caso contrario se hace más
complicada la detección de posibles ampollas que indiquen osmosis
en la obra viva. Una osmosis pequeña o incipiente es muy difícil
de detectar si la obra viva está cubierta de verdín o tiene muchas
incrustaciones. En este caso utilizo una espátula inox para
limpiar una zona de 10 x 10 centímetros en diez o veinte zonas
distintas y observar con atención si se observan signos de
ósmosis.

Sonido de percusión: "escuchar" el casco
Quizás hayamos visto a inspectores dando golpes suaves con un
pequeño martillo para detectar problemas en los casos de fibra de
vidrio. El martillo debe tener cabeza de nylon o de bronce, y los
golpes deben ser toques muy ligeros. Cuando la zona golpeada está
en buen estado el sonido que se escucha es un “click” nítido y
vibrante. Si hay una deslaminación y por tanto una zona hueca en
el interior, el sonido se nota más “hondo” y “mate” y con otra
frecuencia más baja. Un sonido más apagado y “amortiguado” delata
problemas en el sandwich interior, con núcleos podridos o en mal
estado. Esto es más típico al someter a examen sonoro las
cubiertas laminadas con núcleo de madera de balsa. En los espejos
de popa de motoras con colas tipo “Z-Drive”, esta inspección es
especialmente importante, pues no es raro que se haya producido
penetración de agua de mar en el espejo recortado para poder
ubicar la cola, lo que a veces con el paso del tiempo puede
conducir a deterioros en esta parte del casco.

La
forma en la que rebota el martillo es tan importante como el
sonido que percibimos. Por ejemplo, una madera húmeda atenúa
totalmente el rebote. Incluso el espesor de una capa de fibra de
vidrio en buen estado cambiará la forma en la que rebota el toque
de martillo.
Pero
debemos tener presente que al golpear una zona con refuerzos
interiores como son mamparos o varengas, es normal que el sonido
producido cambie respecto al de la zona inmediatamente contigua.
Esto no debe llevarnos a suponer que exista ningún problema, y el
“click” escuchado aunque sea distinto seguirá siendo nítido y
vibrante.
El medidor de humedad
Existen numerosos equipos con los que medir la humedad de una
superficie y además son económicos. El problema es que pueden
engañarnos dependiendo de muchos factores. Para temas
estructurales es mejor confiar en el sonido del martillo y la
observación directa, pues la medición de humedad puede inducir a
error, con barcos que han salido recientemente del agua, lo cual
es muy normal al realizarse un peritaje, o por ejemplo, si una
zona con su núcleo podrido lleva años en varadero y está
totalmente seca a pesar de su deterioro.

El
medidor de humedad es solo una buena segunda opinión para
corroborar nuestra hipótesis y en algunos casos la cámara
termográfica también puede ayudarnos a llegar a
conclusiones. Debemos tener presente que los medidores de humedad
en realidad NO miden la humedad del casco, sino la resistividad
del medio entre las dos puntas del medidor. Un casco de fibra de
vidrio no es del todo impermeable y de hecho la resina de
poliéster llega a disolverse lentamente con el paso de los
decenios. Se trata de un fenómeno conocido como higroscopía.
Por
ejemplo, podríamos llegar a tener un núcleo húmedo y deteriorado y
una capa superficial seca y de mucha impedancia produciendo un
dato totalmente erróneo por parte del medidor de humedad. Y al
contrario, es posible que alguna náutica aconseje realizar un
tratamiento de barrera epoxi anti-humedad de 15.000€, que es del
todo innecesaria, pues el medidor de humedad solo está entregando
una medida de una superficie con baja impedancia.
Casco y contramolde
Si
nos encontramos con una fisura en la unión de casco con el
contramolde debemos ponernos a investigar con profundidad, pues
esto es indicación muy clara de un sobre esfuerzo. Las fracturas
no ocurren porque si, como me han llegado a argumentar en algún
varadero durante algún peritaje... El dato mata al relato, por
mucho que se empeñen en lo contrario algunos vendedores. Con este
tipo de fracturas, ponerse unas gafas polarizadas pude hacer más
evidente el problema detectado.
Pero
hay de todo en la viña del señor… En una ocasión, un velero
Oceanis tenía una avería importante debido a un fuerte impacto,
posiblemente una caída en varadero desde Travel-lift. El
contramolde estaba despegado del casco con una separación de más
de 1 centímetro… A pesar de ello el interesado compró el barco a
un buen precio, y “apañó” el problema con algunos rellenos de
masilla y laminaciones. Hasta la fecha todo le ha ido bien, pero
lo cierto es que este barco no ha navegado desde entonces en
condiciones de mar dura…
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Alineamiento de apéndices y eje de transmisión
Uno
de los puntos importantes al hacer un “survey” es la suspensión en
la grúa, sin la cual no es posible conocer el estado de la obra
viva. Durante la suspensión o en una varada, debemos comprobar el
alineamiento y caída de la pala del timón que debe estar en el
mismo plano que el de la quilla. Al mirar el timón debemos
agarrarlo con un trapo, para moverlo con fuerza en el eje vertical
y lateralmente para comprobar también si hay holgura en su
tintero, lo cual nos dará una pista sobre el estado de los
cojinetes del timón.
Conocer el estado interior del eje del timón no es sencillo de
comprobar sin bajar la pala, pero al menos debemos fijarnos en lo
poco que se ve entre la pala y el casquillo. En ocasiones y debido
a alguna corriente galvánica se puede producir una fuerte
corrosión que obligaría a reconstruir toda la pala.
Además de fijarnos en el eje de transmisión (en el caso de no ser
un barco equipado con IPS, colas o sail-drive), debemos ser
críticos con el alineamiento del arbotante. Si durante la prueba
de mar detectamos vibraciones al navegar a motor, además de un eje
de transmisión desviado, o alguna pala de la hélice golpeada o mal
equilibrada, o mal alineamiento del dumper, también podríamos
tener problemas en el alineamiento del arbotante, el cual dejaría
su señal y pista en el desgaste inequívoca en el cojinete de
arbotante.

La
salida del eje de transmisión desde el casco hacia el arbotante
puede indicarnos muchas cosas a poco que lo observemos con ojos
críticos. Un anillo pulido en la salida indica que el motor se
mueve demasiado en sus silenblocks y que estos deben ser
sustituidos. El ajuste del eje y su cojinete debe ser
perfectamente concéntrico indicando en caso contrario una falta de
alineamiento en la bancada que debe ser corregido.
En
las motoras con colas debemos observar los fuelles de gomas y ver
si la cola tiene holguras. Debemos abrazar con fuerza e intentar
moverla. No debería poder moverse en absoluto, pero en la prueba
de mar permitir un movimiento suave mediante sus accionamientos
hidráulicos.

No
está de más utilizar el multímetro para comprobar que hay
resistencia cero (o cercana a cero) entre el ánodo de sacrificio y
el metal que se pretende proteger (eje, cola, pala, quilla, …). Si
medimos más de 1 Ohm de resistencia, hay que desmontar y ver qué
pasa
Los pernos de quilla
Si la
sentina es del tipo seca, los pernos deben estar impecables y sin
ninguna marca de oxidación. Algunas trazas de oxidación no ofrecen
ningún problema, e incluso pernos muy oxidados por haber estado
sumergidos en agua salada durante largas temporadas pueden
aguantar más de lo que pudiéramos pensar.

Pero
ciertamente, cuando una masa importante de la tuerca haya
desaparecido, la situación es comprometida y se deberá evaluar el
costo de la sustitución de pernos que puede costar un buen montón
de miles de euros. El estado de los pernos depende mucho del
material empleado para los pernos. Por ejemplo en los Moodys
antiguos, los pernos son de acero al carbono en vez de acero inox,
y aunque su dureza es mucho mayor al inox316, la oxidación se
manifiesta de forma brutal en casi todos los modelos que he
revisado. En algunos casos vemos como la masa completa de la
tuerca ha desaparecido obligando a un urgente sustitución de
pernos, placas y tuercas de sujeción de la quilla.

Los interiores
La
primera impresión es importante. Si todo está desordenado, manga
por hombro, es probable que el armador también haya sido
descuidado con sus mantenimientos y el cuidado de los equipos de a
bordo.
Nada
más entrar debemos prestar atención al olor el salón. Huele a
Diesel, a humedad, o a pino de un ambientador que pretende
esconder otros olores… ¿Olor a ozono para enmascarar los otros
olores?
Ahora
toca lo más importante: Retirar panas del suelo para acceder a
todos los registros y sentinas y abrir armarios y quitar
tapicerías para ver los interiores de armarios y guarnecidos. A
veces podemos encontrarnos con suelos atornillados o en los que el
armador es reacio a que desmontemos. Es una señal de aviso...

Si
sospechamos de la estanqueidad de alguna escotilla podemos
utilizar la manguera con agua a presión para desde dentro
comprobar si existe algún punto por dónde se pueda filtrar el agua
de lluvia. Hay que regar con fuerza desde diferentes ángulos y
mantener el riego unos minutos, pues a veces el agua tiene que
encontrar su camino hasta dar la cara.

Hay
que entrar en cada camarote y cada compartimento o hueco con la
linterna frontal en la frente y permanecer un minuto observando
cada hueco para desvelar lo que tenga que "decirnos" cada sitio
del barco. Hay rincones de acceso complicado como son el extremo
interior de popa, detrás de los camarotes, pero que pueden
“contar” muchas cosas interesantes al ser lugares en donde suele
estar montado la mecánica que mueve el sistema de gobierno, en
dónde están instalados los actuadores del piloto automático y
parte de la electrónica. Sitios nunca visitados por la mayoría de
armadores y que sin embargo pueden desvelar información valiosa
sobre el estado del barco.
Debemos fijarnos en marcas de humedad, marcas de agua en la
sentina, hasta dónde puede haber subido el agua, puntos de moho,
trazas de humedad en los guarnecidos, mamparos de madera
oscurecidos en su parte inferior debido a agua o humedad. Un
pequeño punzón es otra herramienta importante que permite
comprobar en penetración por presión, si alguna zona de madera
está podrida. En la siguiente imagen el punzón marcaba madera
hueca y podrida. Tras retirar un laminado de sujeción del manparo,
se descubre que estar zona del barco debe ser rehecha.

Instalaciones de gas
Muchos armadores no da la importancia necesaria, y por ello a
veces encontramos situaciones muy peligrosas. Lo cierto es que el gas es asunto peligroso
que debe ser revisado y tenido muy en cuenta. El tubo de cobre que
conduce el gas desde el manoregulador de la bombona exterior hasta
la cocina, puede oxidarse y con el tiempo picarse. En la revisión
debemos fijarnos en el estado de la botella que a veces es
simplemente lamentable, el regulador, el tubo naranja que en
demasiadas ocasiones está caducado y debe ser sustituido, y en las
bridas que unen y fijan todos estos elementos.

Nuestro olfato es el mejor aliado para detectar posibles pérdidas
de gas, pero tenga presente que este se acumula en las sentinas
por ser más pesado que el aire. Si cree haber localizado una
perdida no se le ocurra comprobarla con un mechero, pues podría
haber una importante cantidad de gas acumulada detrás de armarios
o mamparos y generar una combustión a la que sea muy difícil de
acceder.
Los pasacascos
Cuando tengamos el barco fuera del agua en suspensión para
comprobar el estado de la obra viva, es buena idea hacer un boceto
rápido de los pasa-cascos que tiene el barco, indicando cuales son
los que están bajo la línea de flotación. Lo utilizaremos cuando
estemos en el interior para no saltarnos la inspección de ninguno
de ellos y verificar especialmente las válvulas de aquellos que
están bajo la línea de flotación. En caso contrario es fácil que
se nos olvide alguno por revisar.
Hay
bastantes barcos en los que el acceso a algunas de las válvulas
resulta complicado, o incluso acceder a ellas resulta
imposible! Incluso hemos llegado a ver algún barco, en donde la
toma de fondo va directamente conectada a la manguera SIN pasar
por una válvula de fondo. A veces se utilizan mangueras de
ferretería sin refuerzos estructurales…, ¡Todo un disparate!

En la
instalación de pasa-cascos y válvulas, encontramos válvulas de
distintos materiales y lo suyo es que sean de bronce y NO de
latón. A la salida de la válvula se debe conectar directamente la
manguera que conduzca el agua de mar al WC o a la refrigeración de
sistemas en la sala de máquinas. Bajo línea de flotación NO deben
existir conectores, codos o piezas de PCV. Sobre la línea de
flotación no hay problema. No se deben mezclar piezas de metales
diferentes, como son el latón, el latón cromado o el bronce, pues
al tener distintas características estaría favoreciéndose la
corrosión galvánica.
Las
válvulas adecuadas son las que van marcadas como “DZR”
(resistentes a la pérdida de zinc) o al menos “CR” (Resistentes a
la corrosión). Si hay que sustituir válvulas, es buena idea
plantear el montaje de válvulas fabricadas en composite totalmente
inertes al agua de mar.
También es importante revisar las bombas de achique y tener
presente que una sola vía de agua o apertura bajo flotación a solo
10 centímetros de profundidad es capaz de tragar cientos de litros
por minuto agua. Por ello, aunque la bomba de achique funciones
correctamente es muy conveniente evaluar si el sistema de achique
del barco que vamos a comprar, es adecuado, o conviene mejorarlo,
para asegurar la supervivencia del barco en caso de una vía de
agua importante.
Hay
pasa-cascos de plástico (sin composite) que suelen ser montados en
los barcos de serie sobre la línea de flotación y que pueden estar
muy degradados por la radiación ultravioleta. Aunque no sea de
extrema gravedad, convendrá plantear su sustitución.
Zona de motor o sala de máquinas
Posiblemente sea una de las partes más importantes de un “survey”,
especialmente si se trata de una embarcación de motor. Al observar
la sala de máquinas suelo quedarme unos minutos observando el
estado general, incluyendo la limpieza, los olores y oxidaciones
del motor, silent block, o bombas, estado de las mangueras y
gomas, limpieza de la sentina del motor. Prestemos también
atención a la bancada en la que van fijados los silent blocks del
motor. A veces se trata de un simple listón de madera que ha sido
laminado al interior del casco y que, si ha tomado humedad, puede
estar podrida en su interior.
Cuando se trata de un barco grande con sala de máquinas, su
“visita” puede ser todo un acontecimiento que requiere una larga
observación y atención a muchos detalles. El estado general de las
sentinas y lo que encontremos en ellas, suele “indicar” muchas
cosas posiblemente relacionadas. ¿Hay aceite, agua de mar, lodos
pastosos, está seca, limpia o con suciedad?
Luego
empezamos a mirar con detenimiento todos lo que un barco “esconde”
en la sala de máquinas, además del motor y sus instalaciones
auxiliares, como son los filtros de diesel o estación de bombeo,
equipos de aire acondicionado, desaladora, el generador, sistemas
hidráulicos, sistemas de bombas, equipos contraincendios, bombas
de vacío para los baños, grandes parques de baterías, etc..
Normalmente no se suele realizar una revisión completa del motor
con prueba de compresión y análisis de aceites, pues puede ser muy
costosa, aunque en yates muy caros con motores de más de 1.000 CVs,
es normal solicitar la visita de un servicio técnico de la marca,
para que puedan realizar comprobaciones y mediciones de parámetros
del motor, midiendo temperaturas durante la prueba de mar y
conectando por Bus-Can sus equipos de medición, propios de cada
marca.

Lógicamente, esto es lo mejor, pero un motor ofrece muchas
“pistas” si somos buenos observadores. ¿Están limpios los filtros
de combustible? ¿Las mangueras muestras cuarteados? ¿Hay oxidación
en bridas o en escapes?, ¿El motor arranca con facilidad? ¿Qué
tipo de humo sale nada más arrancar?, ¿Cambia el color del humo
tras unos minutos de calentamiento?, ¿Coge vueltas bajo carg, en
la prueba de mar?
Como
mínimo debemos mirar los niveles de líquidos y observar a simple
vista el estado del aceite. Aunque no solicitemos un análisis en
laboratorio, la observación de este ya nos da pistas. También hay
que retirar el tapón de circuito cerrado de intercambiador de
calor y ver si está a su nivel y meter un palito o probeta para
ver si hay oxidación en su interior. Debemos mirar el estado del
anticongelante en la botella del vaso de expansión. El color debe
ser verde o naranja sin trazas de oxidación o coloraciones
marrones. Si hay liquido sucio, el intercambiador puede estar en
las ultimas, y esto se debería reflejar en el precio del barco o
buscar otras opciones de compra, pues la factura de cambio de un
intercambiador no suele ser pequeña. No debemos olvidar revisar el
aceite de la reductora que deberá estar totalmente limpio y a su
correcto nivel.
El
olor a combustible es muy característico. Una pérdida de diesel
impregna todo el barco de ese olor característico, que además es
muy difícil de eliminar si este ha permanecido allí durante mucho
tiempo. Si es el caso, hay que seguir todo el circuito de
alimentación desde el depósito a las mangueras y llaves, pre-filtros,
circuitos en el motor y también en el circuito de retorno del
diesel al depósito.
Si
hay pérdidas no es fácil encontrar el punto exacto de la avería,
aunque una vez localizada, la reparación es inmediata y barata.
Debemos limpiar todo el recorrido que hace el combustible y poner
servilletas secantes bajo todo el circuito, con la esperanza de
encontrar el punto por donde se produce la pérdida. No deje de
mirar la manguera de llenado desde su boca en cubierta y el
respiradero del depósito que a veces también puede conducir a
olores.
Revisemos las bridas de las mangueras de llenado de combustible.
En una ocasión y con un barco semi-nuevo, estas se aflojaron
dejando totalmente libre el tubo de llenado de combustible. Al
repostar en la gasolinera, no paraban de entrar decenas y decenas
de litros de diesel que se iban directamente a la sentina, sin que
nadie se diese cuenta! Estas cosas ocurren, como pude constatar en
un Lagoon casi recién salido de fábrica…
Instalaciones eléctricas y baterías
Ojo
con la instalación eléctrica que suele ser culpable de la inmensa
mayoría de los peligrosos incendios a bordo. Aunque el panel de
interruptores muestre buen aspecto exterior, es importante echar
un vistazo a lo que hay detrás, para comprobar que no hay
oxidación en los terminales, lo cual conduce a resistencias
eléctricas en estos puntos de conexión, que calientan la unión con
riesgo de incendio.
Observemos si la instalación es limpia y ordenada. Cuando los
cables están sueltos, liados y sin identificar, será un verdadero
infierno proceder a posibles reparaciones futuras. A veces se han
montado clemas en zonas que pueden ser inundables dentro de una
sentina. A veces los cables instalados no tienen la suficiente
sección para la potencia que circula por ellos. A veces se
conectan consumos sin pasar por ninguna protección o fusible…

La
toma de tierra es otro de los elementos que hay que revisar pues
en bastantes barcos observo que se encuentra en mal estado. Si los
contactos tienen puntos de quemadura, indica que la conexión
eléctrica es deficiente, probablemente como consecuencia de
oxidación en estos contactos o en el conector del cable. Se trata
de una situación peligrosa pues esta conexión puede generar
chispas y un arco eléctrico generando calor y quemaduras, que en
los peores casos pueden llevar a un incendio.

El
estado “visual” de unas baterías, prácticamente no puede ser
tenido en cuenta, para tomar ninguna conclusión sobre el estado de
ellas. Debemos asumir el estado actual a partir de la fecha de
reposición, y utilizar un medidor de estado de baterías en caso de
dudas. Este tipo de medidor electrónico, mide la tensión de la
batería o del parque de ellas, genera una carga, y vuelve a medir
la tensión, midiendo también el tiempo de recuperación del voltaje
tras la aplicación de la carga. A partir de estos datos puede
generar una puntuación que indica el estado de vida que tiene esta
batería. Aunque a veces lo utilizo, en la práctica su utilidad es
complicada pues antes de las mediciones, debemos indicar los
diferentes parámetros de la batería que vamos a medir, y si el
parque tiene varias, debemos sumar los valores de capacidad, que
pueden verse alterados dependiendo del tipo de conexiones
eléctricas utilizadas para realizar el paralelo entre ellas. Por
supuesto este tipo de medidores no es válido para el litio, y es
solo válido para baterías de ácido plomo y dentro de ellas existen
diferentes tipos (selladas, Gel, AGM, arranque, ciclo profundo,
...) que puede alterar el valor del resultado.

Es
importante comprobar que las baterías están fijadas y no pueden
moverse de su lugar. Hay que asegurar que ni en las peores escoras
y fuertes temporales, las baterías no puedan salir volando,
desparramando ácido sulfúrico en sus compartimentos. Las baterías
deberían estar confinadas en cajas de plástico, y en lugar
ventilado, pues el hidrógeno que pueden desprender es explosivo y
además muy corrosivo. Los terminales positivos deben estar
protegidos con fundas de goma o plástico.

Debemos comprobar el correcto funcionamiento del cargador de
baterías y otros equipamientos eléctricos de potencia como son
winches eléctricos, molinete del ancla, generador, hélice de proa,
paneles solares y sus reguladores, ….
Inspeccionar la jarcia
Asunto nada evidente pues aunque una jarcia presente buen aspecto,
esto no quiere decir que esté en buen estado. Lo que si es cierto
es que una jarcia que muestre mal aspecto, debe ser sustituida sin
demora. Pero el que se vea bien, no quiere decir que no pueda
estar mal. Me explico…
Un
velero de 14 metros, de marca muy conocida, con jarcia de unos 20
años de edad presenta un aspecto del todo correcto. El propietario
va justo de presupuesto y dado que parece en buen estado, navega a
Canarias sin ningún incidente. A su regreso a la península se
encuentra con un temporal en el Mar de Alborán y sin previo aviso
parte un obenque que casi tira el palo al agua.

Y es
que la jarcia fallará de golpe, y justo en el peor momento, cuándo
salte la peor racha de viento. Por este motivo un “rigger
profesional” nunca asegurará el estado de la jarcia por mucho que
vaya muy equipado con medidores de ultrasonidos y otros equipos
sofisticados.
La
edad de la jarcia fija y el uso que se haya hecho de ella son los
factores para decidir su sustitución y así poder garantizar que
vaya poder aguantar, por ejemplo, un cruce del Atlántico. Muchas
aseguradoras no aseguran el plano vélico si no podemos demostrar
que la jarcia tiene menos de 10 años de edad, lo cual es cierto
que puede parecer exagerado, especialmente en veleros que apenas
hayan navegado y por tanto no hayan sido sometidos a fuertes
esfuerzos. Pero la estadística demuestra que si la jarcia tiene
menos de 10 años casi nunca falla….

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