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Los microbios se comen mi gasoil

 

La vida es extrema y se adapta a casi todo. Y si lo único que se puede comer es el combustible diesel, pues así se hará. Existen bacterias a las que les gusta su sabor y son capaces de “zamparse” el depósito. El problema es que sus “excrementos” viscosos dejarán inservible el combustible, y la gelatina formada obstruirá los conductos del gasoil.

Le puede ocurrir a cualquiera. Los síntomas avisan como consecuencia del estrangulamiento de los conductos que hacen “toser” al motor por falta de combustible hasta que finalmente se cale. Un mal mecánico indicará que el filtro de gasoil está sucio y debe ser sustituido. Cierto, pero el motor se volverá a parar al cabo de algunas horas de uso. Deberíamos habernos preguntado porqué se ensució tanto el filtro de combustible.

Desconectamos el manguito del diesel y al sacar un poco de combustible vemos como existen unas “algas” filamentosas. La solución consiste en aspirar todo el depósito y limpiar los inyectores del motor. Cuando tenga sus dudas sobre la calidad del diesel repostado, se puede añadir una botellita de un producto de tratamiento bactericida.

Una buena instalación de combustible del motor requiere en primer lugar un prefiltro decantador que eliminará el agua que pudiera tener el combustible como consecuencia de repetidas condensaciones debidas a los cambios de temperatura.

 

 

 

Los depósitos metálicos son los peores pues predisponen a estos fenómenos de condensación y por tanto a la aparición de agua en el depósito la cual ayuda mucho a la aparición de estas indeseables bacterias. En el circuito de alimentación de combustible, luego viene la bomba de gasoil que alimenta el filtro de combustible desde el que sale el manguito hacia la bomba de inyección de alta presión. Desde la bomba de inyección salen tantos tubitos de acero como pistones e inyectores tenga el motor.

 

 

 

Los filamentos negros y viscosos son la clara manifestación de la contaminación del depósito. Si le "pilla" en un lugar desatendido donde no sea posible aspirar y limpiar el depósito, una solución posible consiste en utilizar un pequeño bidón como depósito de “fortuna” desde el que alimentar directamente el combustible a la bomba de gasoil, la cual habremos limpiado anteriormente. En este caso, debemos conectar también a este depósito auxiliar el tubo de gasoil de retorno que sale de la bomba de inyectores y conduce el exceso de gasoil hacia el nuevo depósito.

 

 

 

Con el depósito vacío, debemos limpiar a fondo los restos viscosos antes de llenarlo de nuevo. Los depósitos de plástico son los más adecuados pues evitan condensaciones y conviene que tengan una trampilla que pueda desenroscarse o desatornillarse para poder acceder a su interior y efectuar las oportunas operaciones de inspección o limpieza si estas fueran necesarias.

 

 

 

 

 

 

Una tribu de bacterias

 

Son microbios, levaduras, o incluso hongos los que son capaces de vivir y alimentarse en el gasoil. En total cerca de 30 especies diferentes capaces de vivir y criar en el diesel. Los filamentos que recuerdan algún tipo de alga son en realidad agrupaciones de estos micro-organismos que se depositan en el fondo del depósito y que finalmente al ser aspirados acabarán por obstruir filtros e inyectores.

Aparecen debido a una mala calidad del combustible repostado y a la presencia de agua dulce procedente de la condensación en el mismo depósito o proveniente de mismo gasoil repostado. El agua es más pesada que el gasoil y por esta razón se encontrará en la parte inferior de cualquier depósito, incluido el de la gasolinera. No es por tanto una buena idea repostar cuando queda poco combustible en la gasolinera y si esta es además de una gasolinera de dudosa confianza.

Estos microbios y organismos viven realmente en el agua del depósito y se alimentan en la capa que separa el agua del diesel. El calor acelera su proliferación y los cambios de temperatura ayudan a la formación de condensación.

El filtro decantador además de eliminar el agua del circuito actúa también como prefiltro. Muchos de ellos tienen una especie de cúpula de cristal en su parte inferior que permite inspeccionar rápidamente la calidad “visual” del combustible.

 

Cuando deje el barco hibernado, conviene dejar el depósito lleno para quitar el espacio vacío en el que se puede producir más condensación.

 

 

 

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