e-Magazine       Home         

Art. Barcos

Catálogo Boats

Ocasión

Financiación

Seguros

Megayates

InfoNáutic

Charter

Empresas

Motos Agua

Tienda

Eco-Náutica

Noticias

Regatas

Tablón

Foro

 
   Volver Menú Infonautic
 
 

     
 

Elevadores para Barcos: ¿la solución definitiva?

 

 

Sacar el barco del agua evita los problemas del caracolillo y de las algas sobre la obra viva del barco, además de los desgastes propios del material debido al movimiento continuo del barco en el amarre. Sacar el barco del agua evita humedades y sobre todo nos garantiza que el barco no sufrirá ningún problema en caso de fallo de alguna válvula de fondo….¿Pero cómo son? ¿Con qué barcos funcionan? ¿Se pueden instalar en cualquier puerto? ¿Se manejan con facilidad? Descúbrelo con nosotros…

En otros países, como por ejemplo Estados Unidos, son moneda corriente por las muchas ventajas que ofrecen. En sitios como Florida-EEUU, hasta en los grandes lagos de Chicago, hay cientos de miles instalados. Los hay de muy diversos tipos, activados mediante aire comprimido, con poleas y motores eléctricos, o incluso otros modelos que actúan como si fueran enormes colchonetas hinchables.

Algunos elevadores tienen el aspecto de una pequeña grúa tipo “Travel-Lift”, aunque se diferencian de estos además de por su tamaño, por no tener la capacidad de moverse del sitio y estar pensados para un uso particular. Otros se pueden instalar sobre dos únicos y grandes raíles verticales trabajando como lo hacen las grúas para mover los palets de mercancías.

Muchos modelos están construidos en aluminio y otros en acero galvanizado en caliente lo cual permite ofrecer una garantía contra la oxidación de 20 años, tras los cuales basta un mantenimiento de regalvanizado. El ambiente marino no representan por tanto ningún inconveniente. Realmente no existe ninguna limitación por tamaño y es posible diseñar elevadores para cualquier tipo de barco y de cualquier desplazamiento, aunque lo normal es verlos para barcos de motor de 5 a 12 metros de eslora.

En EEUU existen marinas en donde los elevadores han sido instalados en todos los amarres dado las enormes ventajas que representas. Los armadores los exigen y la competencia hace el resto…

El sistema de elevación y descenso puede ser de tipo hidráulico, neumático con flotadores que se llenan con aire comprimido o con sistemas de poleas y polipastos que trabajan mediante uno o varios motores eléctricos de gran fiabilidad. Lo extraordinario es no ver prácticamente ningún elevador instalado en España, a pesar de las claras ventajas que ofrecen. Quizás sea por costumbre, por desconocimiento de los armadores, o por las dificultades que algunos puertos ponen para su instalación. En algunas marinas consultadas, incluso teniendo un amarre en propiedad, la dirección del puerto se opone a la instalación de estos elevadores aludiendo motivos de seguridad, razones estéticas y otras excusas más “peregrinas”. Pero lo que posiblemente ocurra, es que el puerto perdería la posibilidad de realquilar el amarre pagado en propiedad por un armador cuando este no lo está ocupando. En otros puertos la “densidad” de barcos por metro lineal de pantalán es tan grande, que la sola idea de plantear admitir elevadores y por tanto “desperdiciar” el espacio que queda entre barco y barco asusta a los avispados directores de las marinas con tal de poder “exprimir” al máximo la capacidad de sus puertos.

Pero lo cierto es que salvo en algunas privilegiadas marinas de Baleares y otros puertos claves en distintos puntos del Mediterráneo, la competencia en estos tiempos es dura y por ello muchas de ellas comienzan a admitir la posibilidad de instalar estos cómodos e interesantes dispositivos elevadores. Para puertos en donde la marea es pequeña o nula como lo son todos los del Mediterráneo, los elevadores representan una solución perfecta y económicamente muy interesante para los dueños de los barcos.

 

¿Cómo se utilizan los elevadores para barcos?

 

 

Cuando llegamos al pantalán, basta con pulsar un botón del mando a distancia para que el barco descienda suavemente hasta la superficie del agua. Como ha estado en el aire durante nuestra ausencia, el gel-coat de la obra viva está tan limpio y pulido como el primer día de nuevo. Las sentinas están totalmente secas sin manchas de óxido y las colas del motor o las hélices están pulidas como un espejo. Ya no necesitamos poner antifooling a nuestro barco, pues cuando acabamos de utilizarlo queda fuera del agua y cuando se usa, navega, con lo cual nada se pega a nuestro casco que siempre está como nuevo.

 

Por la tarde tras la jornada de navegación llegamos a nuestra plaza de amarre que está claramente marcada por las columnas que sobresalen del agua. Centrar nuestro barco en la plaza es más sencillo pues podemos identificar claramente la plaza y además las columnas nos pueden ayudar a meter el barco en el amarre. Bajamos del barco tras haberlo recogido y basta con pulsar otro botón del mando a distancia para ver como en un par de minutos el barco queda a más de un metro de la superficie del agua.

 

La estructura del elevador es tan sólida que ni un enorme temporal es capaz de mover un solo centímetro. Por esta razón el barco permanece tan quieto, a pesar del viento, como si estuviera varado en marina seca. Esto evita roces y golpes que a pesar de las defensas suelen acabar por estropear regalas y otros elementos de nuestro barco.

 

 

Un puerto equipado con elevadores eléctricos y con columnas forradas en madera es incluso más atractivo que los tradicionales pantalanes que vemos en todas las marinas. La importante estética ya no es excusa para la instalación de tan útiles dispositivos.

 

 

 

 

 

Las ventajas de los elevadores de barcos

 

 

Con un barco a flote es muy normal tener que hacer fondos todos los años, teniendo que pagar el travel-lift, el trabajo de la karcher con agua a presión, el pintado y las pinturas antifoulings, además de tener que revisar las colas de los Z-Drives, o limpiar las hélices, flaps, y demás apéndices de la obra viva. Con el barco a flote es necesario cambiar cada uno o dos años los ánodos de sacrificio que protegen las partes metálicas contra la oxidación en el agresivo ambiente marino.

 

Pero si ya con todo ello y haciendo algunos sencillos “numeros” financieros, el elevador se paga sólo, lo más significativo es el poder disfrutar de barco “nuevo” cada vez que vayamos al mar, sin tener que perder tiempo en complicaciones ni deprimirnos al ver el deplorable aspecto que ha adquirido el barco al permanecer a flote todo un duro invierno. Con el elevador el barco se cuida sólo y por tanto no se devaluará tanto al quedar muy bien conservado. Para ello, muchos elevadores gozan de una superficie que actúa como un toldo protector contra el sol que es el segundo agente agresivo que desgasta rápidamente nuestro querido barco.

 

 

 

 

El toldo o la pérgola perfecta

 

 

Si además de sacar el barco del agua podemos protegerlo del sol, la combinación es absolutamente perfecta. Se acabaron las maderas ennegrecidas, los suelos de teka se mantendrán solos como el primer día, y el plexiglas de los parabrisas nunca perderá su transparencia y brillantez.

 

Los mejores modelos del mercado incluyen la posibilidad de instalar un toldo sobre la superficie elevadora aprovechando los cuatro postes sobre los que se sustenta todo el conjunto. La solución es tan obvia como efectiva y con ella se consigue tener el barco siempre a punto y lo más importante,…. Siempre como nuevo. Quien se desgasta es la loneta del toldo pero esta vale muy poco y se puede sustituir por una nueva al cabo de media docena de años a cambio de algunos pocos cientos de euros.

 

 

   Artículos relacionados:

      - El antifouling

      - El caracolillo en el casco

      - Invernamos el barco

      - Amarres, lo que debe saber

 


 

 

 

 

 

Tel: +34 91-6319190        info@fondear.com 


© Copyright 2010     Fondear, S.L.