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Reducir la factura de gasolina

 

Para economizar combustible podremos adoptar varias medidas sin recurrir a la más drástica… ¡Salir menos a navegar!

Siguiendo unos sencillos consejos, es posible recortar de forma notable el consumo de combustible al navegar a motor.

Posiblemente la más efectiva sea la de cambiar nuestro barco a motor por un velero propulsado por el viento, y así conseguir el modo de propulsión más barato y ecológico. Pero esta no es la solución planteada en el presente artículo.

En los barcos equipados con dos motores como son por ejemplo los catamaranes, es perfectamente posible navegar a motor con un solo motor, cambiando de motor cada 3 o 4 horas para equilibrar el número de horas de uso. La velocidad del barco bajará 1,5 a 2 nudos menos, pero el consumo simplemente será la mitad a cambio de reducir algo la velocidad de crucero. Con esta medida también bajamos a la mitad el coste de mantenimiento de motores al utilizar la mitad en número de horas totales. El catamarán navegará perfectamente con un solo motor, aunque vaya "empujado" por uno solo de ellos, sin necesidad de hacer correcciones en el timón para mantener rumbo.

En motoras equipadas con dos motores, ocurre lo mismo que con los catamaranes; la pérdida de velocidad de crucero al navegar con un solo motor, merece mucho la pena a pesar de la disminución de velocidad. Y es que el consumo se incrementa de forma drástica a medida que vamos aumentando la velocidad del barco.

Hace años tuve una motora de 16 metros equipada con dos MAN de 1.100 CVs cada uno, equipada con transmisiones Arneson y hélices de superficie. Un disparate que a 40 nudos comía del orden de 600 litros por hora, aunque a cruceros más contenidos de unos 25 nudos, el consumo bajaba a unos 300 litros por hora. En una prueba de "paciencia" lo navegue en una ocasión simplemente "ralentí" desde Ibiza hasta Valencia, solo engranado la transmisión sin acelerar NADA, haciendo el barco una velocidad simplemente por engranar la transmisión de 8 nudos, consiguiendo bajando el consumo por debajo de una DECIMA parte del consumo en crucero normal. La conclusión es que si no tenemos prisa, el consumo disminuye de forma drástica al bajar la velocidad a la que naveguemos.

Dicho todo esto y sin ser tan drásticos con los consumos, existen varias medidas que pueden ayudar de forma significativo en la factura total de combustible. Debemos tener el casco bien limpio, llevar los motores bien mantenidos, con los filtros limpios, flaps bien trimados en caso de tener en el barco, y sobre todo llevar una velocidad que sea inteligente, justo tras pasar al planeo, lo cual permite tener un buen rendimiento en crucero sin disparar el gasto de combustible.

 

1º medida: Mantener los fondos limpios.

Unos fondos sucios con algas y caracolillo tienen el mismo efecto que ir arrastrando una resistencia enorme. ¡Y esto no es ninguna broma! Para convencerse, podemos lanzar un cabo de 30 o 50 metros por la popa para comprobar como retiene y frena el avance... Y es sólo un cabo!!! Y el cabo no es nada al lado de una "alfombra" pegada al casco y plagada de algas y moluscos...

Nuestros barcos requieren limpiezas de fondos, pues en el mar las diversas formas de vida (crustáceos, algas, caracolillos, etc...) encuentran en el casco una superficie ideal en la que crecer. Una obra viva sin protección empezará a convertirse en base para algas y otras formas de fitoplancton en pocos días. La diferencia de navegar con un casco limpio a otro muy sucio puede alcanzar porcentajes de hasta el 50% en el gasto de combustible.

 

 

2º medida: Mantenimiento del motor.

Los motores de gasolina ofrecen su mejor rendimiento y prestaciones mecánicas cuando están bien ajustados y mantenidos. Un filtro de aire sucio es nefasto para el consumo. Los motores diesel son menos sensibles a las pérdidas de rendimiento en consumo de combustible, pero unos inyectores sucios o desajustados pueden llevarnos a consumos muy elevados. Un aceite limpio y en su justo nivel, además de alargarnos la vida del motor, también nos ayudará a mantener nuestros consumos a raya.

El aceite en su justo nivel, pues si llevar poco significa un riesgo grave de quemar el motor, llevar más de la cuenta supondrá generar importantes pérdidas por rozamiento mecánico innecesario, que lejos de lubricar mejor, lo único que hará será desperdiciar energía en calentar más el motor. Pongamos un ejemplo; Si en la playa quiere llevar los pies fresquitos, andará por el mismo borde del mar en donde el chapoteo del agua nos refresque la planta de los pies. Pero andar con el agua por las pantorrillas es sumamente cansado e ineficaz... Pues así mismo ocurre en caso de llevar exceso de aceite en el cárter.

 

3º medida: Pilotaje inteligente

Es una de las maneras más efectivas de conseguir ahorrar combustible. Debemos acostumbrarnos a manejar la palanca de gases con “suavidad” y mesura, aplicando la potencia que consideremos necesaria en cada situación y de forma “contenida”. Llevar el barco rápidamente a velocidad de planeo consigue ahorrar combustible, pero a partir de allí ganar velocidad hará crecer el consumo de forma significativa. Llevar el barco a tope sencillamente despilfarra el combustible.

 

 

Pero no sólo se trata de llevar el barco a la velocidad de menor consumo por milla navegada.  Hay que saber como actuar dependiendo del estado de la mar. Para ir a un destino, en algunas ocasiones puede ser más barato hacer una derrota más larga. Si el rumbo directo nos obliga a llevar un ritmo por debajo del planeo y con pantocazos continuos que frenen cada pocos segundos la velocidad conseguida por el barco, estaremos tirando el dinero, nuestra paciencia, y la de nuestros compañeros de navegación, además de desgastar y hacer sufrir más a nuestro barco. Considere cambiar la derrota o simplemente esperar unas horas o al día siguiente en espera de una mejoría de las condiciones para hacerse a la mar.

 

4º medida: Flaps y trims adecuados

En caso contrario y con un mal ajuste, estaremos "empujando" agua de forma inútil sin producir propulsión por el ansiado efecto de acción y reacción. Un trimado adecuado del fueraborda o de los flap hace que el asiento del barco sea el correcto. En caso contrario gastaremos mucha energía en desplazar inmensos volúmenes de agua para nada.

Llevar la proa muy alta o la popa demasiado elevada como consecuencia de un mal ajuste de los flaps o del trims de las colas se traducirá en mayores consumos de combustible.

 

 

5º medida: Un vistazo a la hélice

Téngalo siempre presente. La hélice es el elemento FINAL y FUNDAMENTAL en la propulsión de nuestro barco. Es como los "altavoces" del mejor equipo Hi-Fi. Ya podremos tener un amplificador caro y super bueno... que si los altavoces son malos...

Cualquier pequeña deformación en la superficie de las palas o perdida de material en sus bordes de ataque provocará perdidas de empuje muy significativas, a pesar de quemar la misma cantidad de combustible. Los daños en la hélice se traducen en turbulencias y pérdidas de rendimiento que pueden llegar a ser muy importantes. La hélices dan cientos de vueltas por segundo y en cada revolución se producirá una pequeña perdida por cada ligera deformación que tenga una pala. La suma de todas estas pequeñas pérdidas llega a ser brutal.

Y ya que miramos la hélice, quizás sea el momento de comprobar si llevamos la más adecuada para nuestro barco. Lo más importante es que con la palanca de gases a fondo en lo que los anglosajones llaman el WOT (Wide Open Throttle), entonces el motor alcance las revoluciones en donde se produce el par máximo. Si en estas condiciones el motor se pasa de revoluciones, estamos haciendo trabajar el motor fuera del punto en donde entrega la energía con mayor rendimiento y además pasaremos de vueltas el propulsor sin conseguir mayores empujes. Es como si condujéramos el coche ¡sin pasar de la tercera marcha!

Por ello, lo suyo es llevar una hélice que permita hacer subir al motor hasta las rpms en donde se alcanza el máximo par motor. Un poco más de paso es desde luego mejor a quedarnos cortos tanto de paso como de diámetro o superficie de palas. Si piensa cambiar de hélice considere la posibilidad de una de cuatro palas que irá muy bien en el medio régimen que es donde conseguirá la mayor economía de combustible.

 

 

6º medida: Fuera lo innecesario

Como hizo el navegante Francés "Moitessier" en su segunda vuelta al mundo en solitario... Se "lío la manta a la cabeza" y tiró del barco cientos de kilos superfluos, en botes de pintura, latas de aceite, cabos viejos, equipos sustituidos por otros nuevos, herramientas poco útiles...

A veces acumulamos en los cofres y en las sentinas muchas cosas obsoletas o innecesarias en el barco. Todo el peso extra que llevemos en el barco conduce directamente a mayores consumos, y de forma inversa, cuanto más aligere la embarcación, más andará y con menor consumo. Llevar el tanque hasta arriba de combustible para salir a dar una vuelta de solo un par de millas no tiene sentido pues desplazaremos un peso inútil. Deje un margen de seguridad, pero no cargue inútilmente con todo el depósito. Estará ahorrando Euros...

 

7º medida: Instale un medidor de flujo

Estos instrumentos indican el consumo real instantáneo que se está produciendo en nuestro motor. Esta información nos ayudará a ajustar la potencia, los flaps y trims para conseguir el mejor rendimiento en navegación. Para cada estado de la mar deberemos tomar un ajuste diferente que debe ser optimizado mediante pequeñas variaciones de estos mandos.

 

 

8º medida: Remotorizar

Hay ocasiones en las que debemos plantearnos muy seriamente en la posibilidad de cambiar nuestro motor por otro nuevo. Es mucho dinero, pero comprobaremos como el consumo baja de forma inmediata además de ganar en seguridad y tranquilidad al navegar. Al remotorizar no debemos quedarnos cortos en potencia. Un motor demasiado pequeño nos obligaría a llevarlo demasiado forzado quemando más aceite y sin conseguir ahorros energéticos.

 

 

9º Usar el piloto automático

Todos los utilizamos durante la mayor parte de la navegación, vayamos a vela o a motor. Y es que los pilotos automáticos actuales son tan buenos y predictivos al paso de las olas, que es casi imposible navegar más fino y mejor que ellos. La diferencia es significativa. En régimen de crucero, cuando llevo el timón a mano, es fácil perder del orden de medio nudo a igualdad de otras condiciones de navegación, respecto a lo bien que lo hace el piloto automático.

 

 

 

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