
Cuando el sol
calienta el terreno, este a su vez calienta el aire de la
superficie, y como este aire calentado es menos denso (puesto que se
ha dilatado), resulta una masa de aire caliente más ligera que las
capas frías que están por encima, y por tanto muy inestable. En
estas condiciones el aire calentado es capaz de comenzar a elevarse
al mínimo movimiento que lo provoque.
Cuando el aire
calentado además está muy cargado de humedad por evaporación,
tendremos todas las papeletas para que se forme un imponente cumuloninbus, que no es más que una nube de fuerte desarrollo
vertical, o sea, muy gruesa.


Cuando la masa
de aire húmedo empieza a subir disminuye su presión, pues esta
disminuye con la altura (cuanto más subimos, menos aire nos queda
por encima y por tanto esa columna de atmósfera sobre nosotros
pesará menos, o lo que es lo mismo disminuirá su presión
atmosférica). Al disminuir la presión, también baja la temperatura,
de la misma manera que cuando un gas comprimido se expande también
se enfría. Al bajar la temperatura el vapor de agua se condensa y
aparecen gotitas de agua condensadas en la nube que se está
formando.

Cuando se
condensa el agua esta cede a su entorno un poco de calor (conocido
como calor latente de evaporación). Este calor que aparece por el
hecho de condensarse la gotita de agua, es justo el mismo que tuvo
que gastar el sol en conseguir evaporar esa gotita, cuando cambió su
estado de agua líquida a vapor de agua.
Al aparecer mucho
calor en la condensación de billones de gotitas, la masa de aire que
ahora contiene vapor de agua con gotitas de agua, se calienta de
nuevo y se dilata, y tira otra vez para arriba. El proceso se va
repitiendo hasta que se alcanzan alturas monstruosas de más de
15.000 metros. A grandes alturas la temperatura es muy inferior a
cero grados y el agua líquida se cristaliza en hielo, lo cual vuelve
a liberar todavía más calor y más ascendencia.
La potencia de
ascendencia es brutal. El chorro de aire puede subir muchos metros
por segundo, y en el interior de estas nubes hay vientos de varios
cientos de kilómetros por hora. Los aviones de línea las esquivan y
en su interior debido a los movimientos y rozamientos de aire se van
‘arrancando’ electrones, que acumulan cargas eléctricas en
determinadas zonas de la nube. El resultado final es una nube cuya
base tiene una carga fuertemente negativa y la parte superior carga
positiva. Es una enorme pila!

Cuando hay
suficiente carga acumulada los electrones saltan brutalmente bien a
la parte superior de la nube o hacia tierra formado un relámpago. El
rayo en sí, tiene el grosor de un centímetro, y tampoco tiene una
energía terrible, pero al cederse toda esta energía de golpe en una
corriente eléctrica de unos 30.000 amperios durante un tiempo muy
corto, del orden de pocas millonésimas de segundo, la potencia se
hace brutal. Recordemos que la potencia es energía (o trabajo que es
lo mismo) en unidad de tiempo, y si este es muy corto, a misma
cantidad de energía crecerá la potencia.
El aire
atravesado por el rayo se calienta a 20.000 grados que es más o
menos 3 veces la temperatura de la superficie solar.

Esta dilatación
repentina del aire provoca una verdadera explosión con onda de
choque como en una bomba. El ruido del trueno se produce al superar
el aire dilatado y en expansión la velocidad del sonido, de la misma
forma que un caza bombardero produce un ruido de explosión al
superar la barrera del sonido. El aire dilatado casi inmediatamente
se detiene frenado por el aire que lo envuelve. El chispazo se
desplaza a un tercio de la velocidad de la luz, o sea a 100.000
kilómetros por segundo.
El ruido de los
rayos solo se podrá escuchar si estamos a menos de 10 millas, de
modo que esto nos puede ayudar a estimar la distancia a la que vemos
una tormenta. Cuando está mas cerca, podremos conocer la distancia
que nos separa de su centro contando los segundo que pasan desde que
vemos el relámpago hasta que oímos el trueno. Por cada 3 segundos
contados estaremos un kilómetro alejado de ella ya que el sonido se
desplaza a solo 330 metros por segundo.

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