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Obviamente
cuando nos enfrentamos a un Tsunami sabemos que estamos frente a un
fenómeno muy raro y contra el cual poco podremos hacer, ya que su
manifestación solo se produce en las zonas muy cercanas a la costa.

Existen otros
muchos tipos de olas que son muy peligrosas y nada tienen que ver con los efectos fortuitos de un temblor de tierra submarino. Las
olas son potencialmente peligrosas cuando son rompientes y alcanzan un tamaño superior al tercio
de la eslora de nuestra embarcación. De forma empírica se ha
demostrado que rompientes de 3 metros son capaces de producir el
vuelco total de un velero de 12 metros de eslora, con tal que la
rompiente caiga por una de sus amuras, lo cual no es nada complicado
si estamos maniobrando entre olas cruzadas que rompen por todos
lados.

Se han medido
olas de cerca de 40 metros durante tempestades debidas a tifones
pero existen situaciones y zonas que son potencialmente peligrosas,
como el Sudeste de África, por donde circula una corriente muy
rápida conocida como ‘la Corriente de
las Agujas', la cual es más fuerte en su eje central. Cuando
el mar de fondo choca con la corriente, estas olas toman la forma de
un semicírculo generando olas piramidales de 20 metros de altura y
muy empinadas que han hundido muchos barcos.


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