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El color azul del cielo

 

La luz del sol es blanca, de modo que ¿cómo puede ser azul el cielo? Todos sabemos que el color blanco de la luz solar está formado por luces de todos los colores mezclados como se demuestra con un prisma que separa estas diferentes frecuencias luminosas para  mostrarnos bellísimos colores.

Cuando la luz del sol llega a la atmósfera los fotones chocan con el aire que absorbe la energía lumínica, que es inmediatamente devuelta por el átomo de gas con la misma frecuencia (color) pero en cualquier dirección aleatoria. Es lo que llamamos dispersión de la luz. Es decir debido a la luz del sol, la propia atmósfera es la que nos ilumina.

 

La luz roja del sol (frecuencia menor) tiene mucho menos energía que la azul o la ultravioleta, y por ello es incapaz de penetrar en los átomos de gas de la atmósfera, de modo que la dispersión de la luz en la atmósfera ocurre solo con los fotones de alta energía (luz azul). La luz roja continúa su camino sin casi dispersarse ya que esta dispersión depende de la longitud de onda (versus frecuencia) en una relación inversa a la cuarta potencia de la longitud de onda. De modo que finalmente la dispersión del azul es 6 veces mayor que la de la luz de frecuencia baja (roja). Como nuestra visión es muy sensible a los colores amarillos y muy poco al violeta, el resultado es que percibimos un azul cian. Realmente vemos una mezcla de colores con poco naranja, algo de verde, mucho azul y un montón de violetas y ultravioletas.

 

 

Para que se produzca este tipo de difusión es necesario que las partículas difusoras (átomos de gas) sean pequeñas respecto a la longitud de onda de la luz que las golpea, y este es el caso con el nitrógeno y oxigeno de la atmósfera, ya que son 1.000 veces más pequeñas. Si las partículas fueran grandes, cualquier luz rebotaría produciéndose una difusión totalmente blanca como la luz del sol. Así ocurre con el humo de un fuego. Con el humo de un pitillo que quema solo, se ve una tonalidad azulada, y esto se debe a que las partículas de humo son mucho más pequeñas que si le damos una ‘calada’ al pitillo, expulsando grandes moléculas de vapor de agua de nuestros pulmones.

 

Por esta misma razón el cielo es más blanquecino en un día cargado de humedad, o con neblinas. Igual pasa con las nubes. También por esta razón al arrancar un motor diesel el humo del escape cargado de vapor de agua pues está frió es blanco, y al calentarse se hace casi transparente.

 

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