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Descubrir las Cícladas II

Las más septentrionales

 

 

Ya en la primera parte de este artículo comentamos lo extensa y completa que puede ser la navegación por las Cícladas dada la cantidad de islas interesantes que podemos recorrer y conocer. Tanto desde el mar como en su interior.

Las rutas por las Cícladas son magníficas, pero debemos tener cuidado con el Meltemi y pensar que cuando sopla fuerte, recuperar oeste es complicado. Por ello debemos ir

navegando teniendo en cuenta este precepto y dejarse llevar al este cuando tengamos más Meltemi con el cual podemos hacer una extensión perfecta hacia las Islas del Dodecaneso o hacerse una bajadita hacia Creta ambos también destinos impresionantes que trataremos en otros artículos.

Si navegamos por el Sur de las Cicladas, donde suelen soplar Meltemis menos fuertes la idea para retornar hacia el Pireo podría consistir en hacer algo de oeste para encarar los rumbos nortes protegidos algo por el Peloponeso.

 

 

Hacia Andros

Pero bien podríamos haber comenzado la visita a las Cicladas desde la más Septentrional y la más extensa después de Naxos con 373 Km2 y 9.000 habitantes. Es Andros a solo 7 millas del continente con costas refrescadas por el meltemi y numerosas playas de arena blanca. Llegó a a ser una importante fuerza naval tras su período fenicio y cretense y macedonio, allá por el año 1.000, creando diversas colonias incluso en Asia menor. Es la más verde de todas las cicladas y con riachuelos que riegan sus valles en donde crecen olivos y árboles frutales.

En el Oeste podemos fondear en Gavrio cerca de donde amarran los transbordadores. En la costa Este existen numerosas calas de gran belleza en donde poder pasar la noche y bajar a tierra, especialmente en las cercanías Andros también conocida como Chora; la capital. Allá se encuentran las ruinas de su castillo veneciano y entre sus estrechas callejuelas entre casas encaladas aparecen algunas viviendas nobles propias de su pasado glorioso.

La visita al interior nos descubrirá pueblos como Menites rodeado de vegetación y frescor, con numerosas tabernas y rincones encantadores. De camino podemos visitar distintas iglesias medievales como la de Taxiarchis construida en el siglo XI. Subiendo hacia Apikia disfrutaremos de un paseo de 4 kilómetros rodeados de frondosa vegetación que nos conducirá hasta la fuente de Sarisa famosa en toda Grecia por sus cualidades medicinales para las enfermedades de riñón.

Tinos, casi pegada a Andros es la isla de la Virgen María y centro de peregrinación de Grecia, como su fuera Lourdes en Francia. Pero el valor de Tinos está en sus pequeños pueblos rodeados por verdes valles en donde podemos descubrir una bella arquitectura popular fruto de de sus numerosos artistas, pintores y músicos nativos de estas tierras. Tinos está bañada por aguas cristalinas y rodeada por numerosas playas de arena muy blanca y es otra de las Cicladas que debemos conocer. El Dios Eolo del viento habitaba en esta isla, aunque sus habitantes veneraban a Poseidón y Neptuno como muestran las ruinas de su templo cerca de Kionia.

En la bahía de Panormos descubriremos un pequeño pueblo de pescadores en donde poder fondear varios días o también en la bahía de Kolymbithra encontramos buenos refugios para los vientos del segundo y tercer cuadrante con playas de arena fina y fondeos a poca profundidad, y desde allí podremos hacer diferentes visitas a tierra con recorridos que nos lleven al monasterio de Kechrovouniou dedicado a la ascensión de la Virgen en un entorno de gran belleza.

En Isternia se disfrutan unas impresionantes vistas sobre el Mediterráneo y podremos ver la iglesia de Agua Paraskevi construida en mármol. Abajo en su costa Oeste también podremos disfrutar si el mar lo permite de sus playas transparentes y aguas cristalinas. Pyrgos es el pueblo más grande de la isla y uno de los más bellos de las Cycladas con casas blancas encaladas y decoradas por piedras de mármol blanco.

 

Mykonos y Dilos

A solo unas pocas horas de Tinos hacia el Sureste llegamos a la pequeña y pintoresca Mykonos tan bella como sorprendente en todos sus 85 kilómetros cuadrados. Azul cian, blanco luminoso, barcas de pesca multicolores, luminosos molinos de viento, callejuelas alegres con ventanas azules y un ambiente desenfadado. Estamos en el corazón de la llamada Venecia griega inmersos en un mundo de frescos contrastes y un tumulto de gentío durante el verano. De nuevo se repiten en su máxima dimensión esas imágenes que tanto hemos visto en las portadas de las agencias de viajes.

 

Cúpulas azules en infinidad de iglesias encaladas al borde del mar. Más de 3.000 en total de entre las cuales destacar la de Panagia Paraportiani. Pero sin lugar a dudas, lo más significativo de esta isla es dejarse empapar por su ambiente alegre y el sentir vibrante de sus gentes que disfrutan la esencia de la vida sentados tranquilamente en una taberna al borde del mismo mar… azul.

Dilos, patria del dios Apolo es tan árida como sorprendente. Sorprende su luz, y por ello fue quizás elegida antaño como centro religioso, lo cual la hizo llenarse de templos, mercados y lujosas mansiones, hoy todo desaparecido y en ruinas. Ruinas de leones guardianes, estatuas, ruinas de columnas, mármoles y empedrados, mosaicos y teatros, que nos hacen entender la importancia que tuvo Delos desde hace unos 5.000 años.

Separada de Mykonos por solo una hora de navegación a vela, la visita de sus escasos 5 kilómetros cuadrados plagados de ruinas es una experiencia memorable. Surgida entre las olas, para que Leto pudiera dar a luz al Dios Apolo y a Artemis, en la antigüedad era conocida como Orygia. Tras el dominio de los atenienses llegaron los macedonios, y los romanos, hasta que en el 88 AC, la ciudad fue incendiada y los templos destruidos a partir de las guerras de mithridates. Todo aniquilado y arrasado para convertirse a continuación en refugio de piratas y ladrones.

 

Syros

 

Pero desde Andros bien podríamos haber navegado al sur hasta la isla de Syros, para fondear en la bahía de Ermoupoli, capital de las Cycladas, con casas señoriales y de estilo distinguido que delatan que hasta hace unos 100 años este puerto comercial fue el más importante de Grecia, como le toca a una isla, muchos años habitada por los fenicios. Allá vivía el filósofo Ferekydes en tiempo de los Jónicos, y que formó al gran matemático Pitágoras y en sus numerosas ruinas podemos descubrir que Syros estuvo también habitada por los macedonios, roanos, bizantinos y más adelante por venecianos y turcos, finalmente expulsados por las potencias europeas allá por los años 1.700.

Los franceses construyeron el monasterio de los monjes capuchinos y otro de jesuitas en la localidad de Ano Syros que por aquel entonces era la capital de la isla. No dejaremos de visitar Ermoupoli y deambular por su antiguo puerto, sentarnos en sus restaurantes pegados al mar, y pasear alrededor de sus plazas y edificios neoclásicos. La bahía de Agathopes ofrece un buen refugio en donde fondear y visitar el balneario a pues de las estupendas playas protegidas por islotes y rocas. El pueblecito pesquero de Kini en el Oeste también es un refugio y nos ofrece la posibilidad de disfrutar de un ambiente sosegado en una pequeña bahía de aguas cristalinas y tabernas al borde del mar.

 

Paros y Antiparos

Llegar a Parikia y amarrar al atardecer en su puerto, para saltar a tierra y reposar en su animado puerto es delicioso. Tanto como la gastronomía que encontramos en cualquiera de sus numerosas tabernas con sus mesitas dispuestas junto a los pesqueros. No deje de probar su famoso vino. Pintoresco, agradable, animado, y hermoso. Así es Paros la tercera isla Cíclada en extensión con 195 Km2, situada en medio de todo este grupo de islas. Su arquitectura típica de casitas blancas se entiende por la costa, mientras encontramos numerosas iglesias bizantinas muchas de ellas en las cimas de las numerosas colinas de su paisaje. En Paros se extrae uno de los mejores mármoles blanco que se  pueda conseguir y en el que se esculpieron estatuas tan importantes como la de Afrodita, la de Hermes o la de la Venus de Milos.

Los Arcadios llegaron a la isla hace ya 3.000 años, pero ya estaba entonces habitada por gentes de Creta, Luego llegaron los Jónicos, las guerras persas, los macedonios, romanos, venecianos y los turcos que como en otras islas destruyeron todas las construcciones. En 1.770 los Rusos expulsan a los turcos hasta que en 1.830 queda anexada a Grecia. Un montón de historia y de restos arqueológicos que compiten con sus playas estupendas y la calidad excepcional de sus aguas transparentes.

En Parikia y sus alrededores podremos visitar un museo de arqueología, otro de Bizancio, la iglesia paleocristiana del siglo IV y otros monasterios llenos de encanto, pero a nosotros lo que de verdad nos enamoró fue deambular tras el atardecer por sus calles tortuosas. Detenernos en cada esquina, cada plazuela, simplemente a observar, fotografiar y disfrutar.

Lefkes a 11 kilómetros de la capital es posiblemente el pueblo con más encanto de la isla construido en forma de anfiteatro en una colina encalada de blanco y tradición ortodoxa vestida de mármol blanco. Al suroeste de la isla se encuentra Dryos con abundante fuentes de agua y tupida vegetación que esconde un bello y extenso balneario. En la protegida bahía del norte de Paros podemos también fondear en Naoussa delante del pintoresco puerto pesquero por el que seguramente desee deambular para acabar perdido por sus callejuelas.

Pero todavía nos queda por conocer Antiparos la pequeña isla de 35 kilómetros cuadrados frente al suroeste de Paros a la que estuvo unida en tiempo remotos. Es también muy hermosa pero además muy tranquila, motivo por el que algunos famosos tengas secretamente una casa como la cantante Madona. El puerto pesquero es sencillamente encantador plagado de pequeñas barcas de madera pintadas con colores chillones.

Entre estas dos islas aún más islotes bañados por aguas someras que transparentan un agua clara de color turquesa. En Saliagos uno de estos islotes fue recientemente descubierto una colonia neolítica En Antiparos podremos visitar acercándonos con la embarcación auxiliar y caminar algún kilómetro, una de las grutas más interesantes de las cicladas, con restos históricos y con la entrada presidida por la pequeña ermita de Agios Ioannis desde la que parten los infinitos escalones que descienden hacia la gruta. Descubrimos de repente un espectáculo inesperado con una especie de altar sobre una de las estalagmitas y sobre la que se celebró en 1673 la misa de navidad en presencia del embajador francés en Estambul.

 

Naxos

La más grande de las Cícladas. En sus 428 kilómetros cuadrados encontramos paisajes bastante variopintos con montañas, valles, planicies costeras, pequeños pueblecitos costeros, playas tranquilas, y muchos restos arqueológicos. Se trata de una isla muy fértil (para ser de las cicladas) en donde las montañas van cediendo el paso a los valles de olivares y a los prados de frutales que llegan hasta la misma costa. No debemos dejar de pasearnos por su capital Naxos y visita el castillo veneciano que corona su ciudad. En Portara se encuentran las ruinas de la gran puerta del antiguo templo Apolo del 500 AC. En el interior de la isla encontraremos muchas aldeas de arquitectura cíclada e infinidad de pintorescas torres venecianas, así como pequeñas iglesias bizantinas y grandes estatuas de mármol.

Naxos es la isla de Baco el dios del vino, y desde los tiempos de los dioses hace 5.000 años ha sido habitada por todas las culturas de las que ya hemos hablado para otras islas. Su época dorada ocurrió en el 700 AC cuando Naxos era el poder absoluto de todas las cícladas. Que atesoraba la política, el arte y el comercio de la zona. Incluso las estatuas griegas del oráculo de Delfos en el contienen provienen de los escultores de Naxos. Pero los persas lo arrasaron todo en el 490 AC. Cerca de la localidad de Filoti en el interior se encuentra la cueva de Aria y en la que se veneraba al dios Zeus, más adelante utilizada como refugio cristiano durante las invasiones turcas. En toda la isla encontraremos playas interesantes y solo la meteo y el estado de la mar serán los factores a tener en cuenta cuando decidamos parar y disfrutar del entorno, la costa y las playas.

 

 

 

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