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El Estrecho de Lembeh

 

Lembeh es una pequeña isla de unos 23 kilómetros de longitud con algunos poblados de pescadores locales. Se encuentra a menos de media milla de la enorme isla de Sulawesi, Indonesia, el país con más islas y millas de litoral en el mundo.

A más de 13.000 kilómetros de España, el viaje se hace largo y pesado, debiendo hacer escalas para llegar a Singapur, uno de los aeropuertos más modernos del mundo y puerta de entrada a toda esta extensa zona de islas y archipiélagos ecuatoriales. Desde Singapur es fácil volar a Manado, capital de Sulawesi, para poder desplazarnos en algún taxi hasta Bitung, el puerto mas cercano a la isla de Lembeh.

No son las cabañas más lujosas del mundo. ¡Ni mucho menos! A cambio el precio es más razonable, y además las vistas al estrecho y el buceo son indiscutiblemente fantásticos.

Lembeh está muy cerca de Sulawesi y separado por un estrecho canal en el que se han dado unas condiciones excepcionales para la vida sub-acuatica que desgraciadamente hoy en día se está deteriorando como resultado de la sobre-pesca y el nulo respeto por el medio ambiente. En el estrecho de Lembeh hace sólo unos años era sumamente normal encontrar con mucha frecuencia tiburones ballena, algo imposible hoy en día. Sin embargo Lembeh sigue siendo actualmente un lugar muy singular y con muchísima vida, en donde es posible practicar un tipo de buceo muy especial conocido como “Muck-Dive”.

Para llegar a Lembeh seguimos sin embargo un camino bien distinto. En Manado nos embarcamos y navegamos rumbo norte, para dar la vuelta a la zona más alta de la gran isla de Sulawesi, deteniéndonos en alguna de sus pequeñas islas e islotes como Palau Banka. Muchos islotes están totalmente deshabitados, pero en cuanto estos tienen algunos kilómetros cuadrados de extensión, ya se encuentran algunos poblados y gentes locales muy afables pero con las que es totalmente imposible intercambiar una sola palabra a no ser que vaya con algún traductor.

En las aldeas locales la gente anda muy feliz y ajena a la velocidad con que se mueve la vida en el mundo occidental.

 

 

 

La punta norte de Sulawesi: Paradise

 

En el extremo norte de Sulawesi, en un lugar conocido como “Paradise” existe un hotel abandonado (no sabemos porqué razón) con pantalán, preciosa playa y bellísima bahía, en el que es posible practicar buceos fantásticos y únicos. Verdaderamente únicos en el mundo. Sus coordenadas por si alguien las quiere meter en “Google Earth”  son: 1º40’25’’N y 125º07’06’’E.

El sitio está ubicado en una zona de actividad volcánica, algo que pudimos comprobar nada más tirarnos a bucear. El hecho de que el hotel esté abandonado es una gran suerte, ya que no hay deterioro medioambiental y han dejado una estructura con pantalán perfecta para poder atracar y descansar. A solo 15 o 20 metros del pantalán abandonado, aparecen bajo el agua y entre las rocas submarinas, algunas fisuras que expelen agua casi a punto de ebullición. Según te vas acercando, el agua que en estos mares está a unos 27 ó 28 grados, empieza lentamente a subir hasta hacerte sentir como en la bañera de tu casa a 35 grados. Si aproximas la mano a las fallas submarinas que se encuentran sumergidas a solo 2 ó 3 metros de sonda, notas que sale agua muy caliente y si te aproximas más, simplemente te quemas; no es posible poner la mano a menos de un metro del chorro de agua emergente.

 

Bajo el pantalán es posible ver una vida exuberante. Pegado a las columnas de hormigón armado que soportan la estructura del pantalán nos encontramos varias cobras marinas. ¡Ojo con la inmersión!

La vida que rodea al mismo pantalán es fantástica. Bancos de peces nadando alrededor, formas de vida sorprendentes como los extraños e imposibles de localizar peces hoja, pez aguja, o pulpos miméticos que puede adoptar tan fácilmente la forma y el color de una serpiente marina como la de un coral. Un espectáculo incomparable.  Formas de vida totalmente desconocidas, que en muchos casos seguramente no sería usted capaz de descubrir ni de broma a no ser que ya haya buceado mucho en estos ecosistemas, o como fue en nuestro caso, que te lo enseñe algún guía de buceo local.

 

El esquivo pez mandarín de a penas 10 centímetros es una auténtica fiesta de colorido. Un diseño exuberante y de tonos vibrantes.

Pero debemos ser precavidos entre tanta belleza, pues entre los pilares de hormigón que soportan el pantalán, allí mismo pudimos encontrar varias cobras marinas nadando sinuosamente con sus llamativos anillos de color cian.

El hotel abandonado que encontramos en el extremo norte de Sulawesi es de construcción reciente y está situado en un lugar en el que poder hacer algunas de las mejores inmersiones de Sulawesi.  En una isla cercana a sólo algunas millas existe un resort de buceo gestionado por Italianos.

 

 

El paisaje costero es de mucho interés, con bosques tropicales que llegan hasta la misma playa. De vez en cuando te encuentras con construcciones flotantes que no te atreves a calificar ni como barcos ni tampoco como balsas. Se parecen un poco a una batea a la que hayan construido una choza encima.

Los pescadores las utilizan como refugio mientras se dedican a la pesca. Justo en el norte cambian los vientos y el mar se hace algo más fuerte. De navegar con una mar protegida y casi llana, pasamos a unas condiciones de marejadilla en la que avanzamos hasta la entrada del estrecho de Lembeh, cambiando a rumbo Sur. En estas aguas vuelves a estar protegido, y las condiciones se quedan en mar rizada y viento suave.

Con cierta frecuencia se observan estas construcciones flotantes en las que los pescadores montan sus artes de pesca.

Poco a poco el estrecho se cerrando hasta que llegamos a una de las zonas más angostas. Allí Lembeh está sólo a 600 metros de la gran isla de Sulawesi y es muy frecuente encontrar corrientes fuertes, que nada tienen que hacer con las embarcaciones locales dedicadas a la práctica del buceo, propulsadas por varios fuerabordas de 40 ó 60 caballos cada uno. 

 

 

Los barcos

Los barcos locales son todos muy parecidos, de entre 10 y 15 metros de eslora totalmente construidos en maderas tropicales, con patines trimaranes realizados con gruesos bambús que estabilizan la escora, y un gran espejo de popa que actúa de bancada para la sujeción de 3 ó 4 fuerabordas. No llevan ningún timón y se gobiernan simplemente con el mando popero de los motores. Si quieren ir más rápidos, meten otro motor en el agua y van sumando potencia y empuje a la embarcación.

Sorprende como se buscan la vida los astilleros locales, ya que estos lugares es imposible encontrar acastillaje como aquí lo entendemos. Por ello y a modo de ejemplo, el ancla se fabrica con gruesa varilla de obra de 15 o 20 milímetros doblada y soldada convenientemente. Naturalmente si preguntas el valor económico de un barco nuevo, al cambio, el precio da primero risa y luego que pensar…  Con un poco de equipamiento moderno podrían quedar perfectos, y son relativamente marineros. Eso sí, de vez en cuando hay que achicar para no llevar demasiado agua en la sentina ya que hace perder velocidad a estas curiosas embarcaciones. Nada que no se pueda resolver con una buena capa de fibra de vidrio y poliéster.

 

 

 

En el estrecho de Lembeh es posible ver espectáculos sorprendentes, como el que pudimos observar un día al regresar de la tercera inmersión. En mitad del estrecho muchas decenas de pájaros se lanzaban en picado a capturar peces y en un banco supuestamente muy denso. Lo increíble es que casi al mismo tiempo el agua se puso como a hervir y grandes peces ¿quizás grandes atunes? saltaban fuera del agua elevándose a más de un metro de altura.

En "Paradise" encontramos praderas verdes además del más puro buceo "Muck Dive".  La luminosidad del lugar es grande dada la poca profundidad a la que se desarrollan las inmersiones.

Durante unos segundos un círculo de unos 30 ó 40 metros de diámetro se convirtió en un auténtico hervidero de vida con peces saltando y pájaros zambulléndose. Desgraciadamente todo pasó demasiado rápido como para poder ser fotografiado.

Lembeh es uno de los mejores lugares del mundo para practicar el “Muck dive” (buceo en lodo). Sus fondos con barro y lodo se intercalan con extensos arenales. El fondo se encuentra a sólo 15 ó 20 metros de profundidad, y a pesar de la mediana visibilidad la vida es sencillamente increíble con especies de peces tan sorprendentes como fantásticos. El Muck-dive de Lembeh ofrece un buceo muy privilegiado. Las condiciones locales de nutrientes, corrientes, y temperatura han hecho de Lembeh un lugar en el que la vida es muy rica y muy variada.

 

 

El pez rana peludo es sencillamente de otro mundo.  Las antenas que despliega delante, las agita vigorosamente imitando los movimientos de un gusano en el agua. Cuando un cazador se acerca al señuelo, pasa a su nueva condición de "cazado".

 

 

 

En Lembeh cada inmersión es diferente a las anteriores y en sus aguas es posible encontrar los peces y formas de vida más extrañas que jamás haya usted visto.

 

 

 

 

 

 

Los venenosos peces diablo, el bellísimo y extraño pez rana peludo, el pez fantasma, el pez aguja, la rana payaso, el murciélago, o el precioso pez mandarín.

 

En una inmersión pudimos ver una curiosa y extraña formación de esponjas marrones que resultaron ser 3 enormes peces sapos inmóviles sobre el lecho marino. Muchos y muchos más que se van descubriendo a cada minuto que transcurre la inmersión. La sensación inicial de desazón se convierte en una enorme satisfacción al poder observar tan de cerca tanta riqueza y vida junta.

¡Es Fantástico!

 

 

 

 

 

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