Convivencia a
bordo

El barco
es un espacio muy reducido que nos obliga a mantenernos todo el
tiempo muy cerca de los demás. La vida se comparte totalmente
con el compañero y por tanto es mucho más fácil que aparezcan
posturas encontradas y conflictivas. ¡Nada raro! En la vida
normal con la pareja, cada uno tiene su trabajo y sus aficiones
de modo que finalmente el tiempo que se comparte a lo largo del
día puede ser únicamente de algunas pocas horas, el desayuno, la
cena, y un rato más. Hay parejas que ni siquiera comparten una
media de más de 40 minutos diarios. En el barco…. Son 24 horas
sobre 24 horas con la pareja o compañeros, haga sol o mal
tiempo, sea de día o de noche.

En los
momentos de enfado la búsqueda de espacio se convierte en algo
deseable, y separarse unos metros del otro y obtener un rato de
privacidad en la proa del barco puede resultar una válvula de
escape necesaria. Verse confinado en el espacio del barco suele
resultar frustrante y por ello, buscar una resolución al
conflicto, se convierte en algo urgente que no debemos demorar.
En la mayor parte de las ocasiones, la causa del enfado es un
hecho sin importancia que puede ser fácilmente trascendido. En
caso contrario el pequeño desacuerdo puede ir a mayores y hacer
sumamente estresante la relación.
Pero vivir
a bordo con una pareja, puede en la mayoría de los casos brindar
la oportunidad para mejorar la convivencia con la otra persona y
conocerla mucho mejor. Lejos de las distracciones de la vida en
sociedad que tanto nos absorbe, es posible pasar muchos ratos
charlando y descubriendo la forma de pensar más profunda y
auténtica de la otra persona.

La clave
para una buena convivencia radica en el mutuo respeto y
confianza entre los dos. Los sentimientos tienden a magnificarse
en el barco, y por tanto si no se lleva bien o tiene dudas,
estas se harán más profundas en el barco. De hecho hay muchas
parejas que se dan cuenta de su incompatibilidad tras una
profunda convivencia en un velero durante varios meses. Aunque
no es menos cierto que navegando se dejan atrás muchas de las
causas de discusión y estrés entre las parejas, como son los
problemas laborales, compromisos con la familia y otros asuntos
e inconvenientes sociales.

Navegar
con seguridad y de forma confortable evita situaciones
complicadas que son posibles causas de discusión y desacuerdos.
Por esta misma razón es muy conveniente llevar un equipo y
vestimentas apropiadas para la singladura a efectuar.

Es lógico
que si pasamos frío y navegamos en condiciones muy incómodas o
incluso peligrosas, el ambiente generado a bordo no sea idílico
y estaremos más susceptibles y predispuestos a renegar de
cualquier cosa. Cuanto más seguro de sí mismo sea el patrón del
barco y mejor conozca los detalles de la embarcación, más
fácilmente se creará un clima de confianza en la navegación,
frente cambios en las condiciones de la mar, o cualquier
imprevisto que pudiera surgir. Pero los demás miembros de la
tripulación también deben ser comprensivos y tolerantes frente a
las decisiones adoptadas por el capitán, sea cual sea el
resultado de estas decisiones. No vale el ‘te lo dije’ o ‘ya se
veía venir…’
Una vez
pasado el enfado inicial, lo mejor es que las dos partes adopten
una postura dialogante y se enfrenten al punto conflictivo, sin
trabas, tabúes e incluso con sentido del humor. En muchos casos
la semilla del conflicto es una nimiedad sin la más mínima
importancia.

Convivir
en un barco a tiempo completo no tiene nada que ver con pasar un
fin de semana en el barco con la pareja, o el típico charter de
una semana por las Baleares. Se producirán problemas, fallos en
los equipos del barco, decisiones que finalmente se revelarán
como inadecuadas, momentos en los que usted tendrá la sensación
de trabajar mucho más que su pareja, tareas no compartidas por
los demás o turnos de limpieza o cocina que piensa que le
corresponden a otros. Pero todo se puede hablar y poner en común
para ser dialogado y resuelto. En equipo se trabaja mucho mejor
y se consigue reforzar la relación de pareja. Su pareja, la
persona con la que ha decidido compartir lo más importante de su
vida.
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