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Preparar el barco; la cubierta

 

 

Aparejados como sloops, goletas, ketches, no importa. Lo fundamental es la preparación en cubierta como en los equipamientos interiores, para que el velero nos ofrezca todas las garantías y servicios que vayamos a necesitar durante las largas semanas de navegación.

Tanto los palos que descansan en la base de la quilla como los que van apoyados sobre cubierta y soportados por un cargadero interior son perfectos siempre que la jarcia fija no falle. Por ello debemos asegurar la perfecta resistencia de los obenques, stays y tensores a los que

debemos prestar mucha atención. En muchos barcos transmundistas es posible observar escalones atornillados al palo que facilitan mucho la trepada al palo para poder resolver un problema en las poleas de tope, o para sustituir con inmediatez una bombilla fundida o desenganchar una driza.

 

Son tan prácticos como antiestéticos, además de ofrecer resistencia al viento y constituir un peligro para escotas y velas que tenderán a engancharse tercamente en ellos. Para evitar este problema hemos visto algunos barcos con dos cabos que bajan paralelos pasando por los extremos exteriores de todos los escalones. Una solución alternativa es la de llevar una escalera de quita y pon, confeccionada en cincha de nylon que se puede tensar desde una driza previamente a su utilización.

 

Asegurar la jarcia fija

Una fallo en el backstay, en el stay o en un obenque, conducirá casi seguro a una rotura del palo y por tanto a una avería sumamente grave y peligrosa. La jarcia en inox tiene una vida de unos 10 años y aunque haya barcos mucho más viejos sin haber sustituido los cables, lo cierto es que a partir de esa edad, debemos comenzar a revisar concienzudamente su estado.

Casi siempre se rompen en las uniones nicoprensadas de los terminales atornillados a los tensores. Estas uniones son muy duras pero no es posible evaluar su estado, por lo cual debemos inspeccionar cada una de ellas buscando manchas de oxido que puedan revelarnos futuros problemas. Lo que es seguro es que si alguno de los hilos del cable está roto o a punto de romperse, debemos cambiar todos los cables sin ninguna demora.

Los terminales, pasadores, ejes y placas en donde van fijados los cables son tan importantes como los mismos cables, ya que un fallo en uno de estos herrajes sería tan grave como la rotura del mismo cable. Los pasadores que aseguran que los bulones no puedan salirse han de ser revisados y sustituidos si se vieran en mal estado. Una vez revisados los podremos proteger con cinta aislante para evitar enganchar velas, ropas o nuestro cuerpo con resultados más que molestos.

Si necesita cambiar los cables es posible que alguien le aconseje poner otros de mayor diámetro para asegurar la jarcia y el palo. Lo cierto es que aunque con los antiguos cables galvanizados pudiera ser una idea buena para marcar un margen de tolerancia frente a disminuciones de diámetros efectivos debidos a la oxidación, con los actuales cables de inox es desaconsejable modificar las especificaciones del fabricante que ya habrá calculado con margen de tolerancia las resistencias del material.

Es por tanto mala idea cambiar las especificaciones pues, para subir en diámetro y mejorar la resistencia de la jarcia, habría que cambiar además de cables. todo los herrajes y soportes en el palo y en la cubierta y podíamos desequilibrar pesos y tensiones de todo el sistema de jarcia fija. Es más, las flexiones del material dentro de sus márgenes calculados es saludable y su eliminación puede poner en peligro la integridad del sistema de la jarcia, por ejemplo, al crear compresiones excesivas en el palo para el cual este no ha sido diseñado.

 

Terminales Norseman y Sta-Lock

 

Es una excelente idea embarcarse con 4 ó 6 conectores de cable del tipo Norseman o Sta-Lock que permiten morder un cable de acero trenzado del diámetro seleccionado y por tanto podremos montar, si llevamos una bobina de cable trenzado de acero del diámetro de nuestra jarcia, un obenque o estay sin ninguna dificultad, con un aspecto y resistencia tan buena como el original. También podremos improvisar con ellos infinidad de soluciones para realizar otros trabajos de emergencia que pudieran surgir a bordo en el caso de necesidad, como por ejemplo, montar un aparejo de fortuna o montar un timón de fortuna.

Recuerde que en determinadas ocasiones no es difícil partir un stay y por tanto, comprometer de forma instantánea y muy urgente toda la integridad del palo y resto de la jarcia. En este caso podremos poner el barco a la deriva para evitar los esfuerzos sobre la jarcia mientras buscamos a toda velocidad una solución de emergencia.

En algunas ocasiones ocurre que el enrollador de génova se engancha y bloquea sobre el stay, y si nos empeñamos a enrollar la génova tirando con fuerza con ayuda del winch, el giro logrado no es el del tubo que debe enrollar la vela, sino de todo el stay. Y estos cables de acero trenzado no soportan nada bien este tipo de torsión, partiéndose sin más, de repente, con el resultado de un palo al agua caído hacia la popa y en el mejor de los casos un susto de muerte.

 

 

Actualizar la jarcia móvil

Hace años las drizas de las velas eran cables metálicos. Pero en nuestra época la resistencia de los cabos sintéticos hace innecesario los cables de acero y así los empalmes y uniones que siempre circulan muy mal por las poleas y salidas del palo. A este respecto debemos revisar y cambiar si fuera necesario las poleas de tope de palo por unas que permitan al cabo circular sin rozamientos. Si un cabo de driza está demasiado desgastado no dude en sustituirlo para evitar verse en mitad del océano con una vela caída sin driza y parte de la jarcia móvil volando al viento. Lleve una bobina de sedal por si, en el peor de los casos, tuviera que subir al palo para pasar una driza nueva atando al sedal alguna tuerca por dentro del palo que hará las veces de guía de emergencia.

La inmensa mayoría de los veleros modernos llevan la jarcia reenviada a la bañera para poder manejar todas las maniobras sin tener que salir de la bañera. Pero esto obliga al montaje de más poleas y frenos o pianos que aumentan la fricción de los cabos. Por ello debemos prestar atención en las poleas y a medida que vayamos sustituyéndolas, compraremos otras con bolas de rodamientos para evitar al máximo la fricción.

Un buen ejemplo de todo ello son las velas mayores con tomas de “rizos rápidas” que a veces puede ser de todo menos rápidas, debido al mal deslizamiento del cabo sobre las numerosas poleas y aperturas por las que tiene este que deslizar para poder tomar el rizo. Es normal tener que salir de la bañera para ayudar al cabo a "circular" y conseguir hacer correctamente la toma del rizo.

Debemos llevar un par de escotas o drizas que podamos utilizar indistintamente como drizas de repuesto, como escotas de génova o de mayor o para el genaker o spi. Los cabos que trabajan día y noche durante los largos meses de nuestro viaje acabarán con desgaste y por eso es sabia medida el llevar estos repuestos.

Del mismo modo aconsejamos sin lugar a dudas llevar una o dos bobinas con 100 metros cada una de cabo de 12 milímetros de menor calidad y precio, que podremos utilizar como coderas para fondearnos cerca de la costa o ser utilizados para otros asuntos como arrastrar cabos por popa con muy mal tiempo, o realizar un remolque o lograr una reparación de emergencia.

 

 

 

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