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Arreglar la ducha de la bañera

 

 

Muchos barcos llevan instalados en popa una pequeña ducha exterior con la que aclararnos con agua dulce tras el agradable baño. Pero a veces esta deja de funcionar. ¿Cómo arreglarla?

Las duchas de bañera suelen llevar un botón en el propio mango que actúa como pulsador de grifo. Muy cómodo pero susceptible de dar problemas, aunque fáciles de solucionar. La ducha de bañera se alimenta desde el circuito presurizado

del barco y por esta razón si no sale agua, lo primero que debemos mirar es si hay agua en el circuito. Si el grifo de la cocina tiene agua, el problema casi seguro está en el propio mango de la ducha.

 

Con el tiempo, el botón que se pulsa en el mango de la ducha estará más duro de lo normal y al soltarlo, no retornará a su posición inicial, con lo cual se suele producir un continuo goteo de agua dulce que nos vaciará el depósito poco a poco.

 

Es normal que exista una llave de paso que cierra y protege el circuito de la ducha de bañera para evitar estar perdidas cuando esta no funciona bien. En cualquier caso la medida correcta y preventiva es apagar el circuito de presión de agua cuando no lo utilicemos o antes de acostarnos por las noches.

 

Para arreglar la ducha de tipo teléfono, la desmontamos para trabajar con ella con comodidad. ¡Ojo! al quitarla, no pierda la junta de goma que habremos de poner al atornillarla una vez arreglada.

 

Arreglar el mando de la ducha.

Podemos cambiar la pieza entera que no cuesta mucho, pero su arreglo sólo requiere un cuarto de hora y por tanto, además de ahorrarnos unas decenas de euros, tendremos la satisfacción de saber que podemos solucionarlo por nuestros propios medios y además no perderemos toda la mañana en localizar el repuesto, que por otra parte nunca suele ser idéntico a la pieza original.

 

Una pequeña llave inglesa, un alicate tipo grifa de fontanero y un “scotch britte” son suficientes para reparar el asunto. Para trabajar con comodidad desmontaremos la pieza de la manguera para trabajar con más comodidad sobre una mesa del barco.

 

Una vez desenroscado el rociador, debemos sujetar el botón de la ducha con el alicate de presión o con una llave de fontanero, protegiéndolo con un trapito para evitar marcarlo con los dientes de la herramienta. Sujeto el eje, desatornillamos el vástago por el otro extremo con la ayuda de un alicate. Al sacarlo veremos la junta de goma que hace de válvula y que podremos cambiar por seguridad, aunque no es necesario si está en buen estado.

 

 

Una vez desenroscado el aspersor, sujetamos el pulsador con una mordaza, y desatornillamos el eje de la válvula. Entonces el vástado sale por la parte posterior y lo podremos limpiar con ayuda de un scotch-brite y un desatornillador prestando atención al interior del cilindro.

 

Solo 4 piezas para el mango de la ducha. No hay más...  El dedo señala el vástago limpio que se atornilla una vez ajustado en el cuerpo del mango de la ducha. Vemos como hemos recortado una tira de scotch-brite para pasarla dentro del cilindro de la válvula y limpiar la pared interior de cualquier oxidación en el bronce.

 

El vástago de bronce puede moverse libremente en el cilindro de alimentación de agua y que al coger suciedad o debido al oxido, pierde su facilidad de movimiento. Por ello el muelle de recuperación no tiene la fuerza suficiente para cerrar el paso del agua y de a el consabido goteo.

 

Fácil de arreglar. El vástago de bronce se limpia frotándolo enérgicamente con un scocht-britte. Para limpiar el interior del cilindro podemos recortar una tira de scocht-brite con unas tijeras y moverla por el interior con la ayuda de un desatornillador.

 

Antes de montar el vástago miraremos la arandela de goma o junta tórica que asegura la estanqueidad de la válvula. No suele dar problemas, pero no está de más la inspección ocular. Antes de montar todo de nuevo, huntamos un poco la pieza con vaselina y en cinco minutos habremos conseguido volver a montar las 4 piezas. El grifo estará listo para volver a funcionar sin problemas.

 

El vástago de bronce limpio gracias al Scotch-brite y un poco de agua con jabón. En la parte izquierda se aprecian dos juntas tóricas que evitan que el agua salga por el lado posterior del mango cuando accionamos el pulsador. Antes de montarlo lo frotamos con vaselina para que las tóricas hagan buena estanqueidad y lograr el suave deslizamiento del pequeño pistón.

 

 

 

 

¡De lujo! El arreglo ha sido perfecto y nos ha llevado 20 minutos mientras tomábamos una cervecita fresca servida en la mesa del salón.

 

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