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Así es y
existen dos razones para ello. Cualquier velero, salvo los multicascos que no escoran, tiene tendencia a ir hacia el viento y en
mayor medida cuanto mayor sea su ángulo de escora. Un velero
pierde mucha fuerza vélica al escorar y por eso no debemos dejar que
escore más allá de los 20º con cascos mangudos o 25º si el casco es
fino y ancho.

El centro de
resistencia situado en el casco se desplaza un poco al escorar
quedando hacia barlovento respecto a la situación de equilibrio. Por
otro lado, el centro de empuje vélico situado en altura sobre el
barco queda
totalmente desplazado fuera de éste.
A diferencia del
desplazamiento del centro de resistencia, el desplazamiento del
centro de empuje se hace muy importante a medida que aumenta el
ángulo de inclinación del barco. Esto origina un par de fuerzas que
tiende a girar el barco en la dirección contraria a la de la escora,
es decir de donde viene el viento.

A este efecto
también se le suma otro correspondiente a la asimetría del casco
mojado (carena) que produce una fuerza de sustentación. La parte del
casco del lado del viento toma una forma más ancha sobre todo en
popa, que el lado de sotavento y en definitiva las líneas de agua
tienen recorridos de distinta longitud, y distintas velocidades,
produciéndose una succión que hace tender el casco a orzar.

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